Los cambios de zonificación urbana en diversos corregimientos de la capital panameña están produciendo una nociva “intensificación de uso de suelo” agravada por la especulación inmobiliaria. Las consecuencias se observan en Punta Paitilla, Punta Pacífica, San Francisco y pronto se verán en la Avenida Balboa.
La presión sobre comunidades de ingresos bajos y medios como San Felipe y Calidonia, que por décadas albergaron a los trabajadores panameños, les ha hecho mudarse hacia zonas periféricas, viéndose obligados a trabajar lejos de sus centros de trabajo, incrementando el problema del transporte, el caos vehicular y la contaminación.
El precio del metro cuadrado ha subido el último año casi un 100% en sectores como la Avenida Balboa. El rasgo más sobresaliente es la concentración de las inversiones alrededor del Centro Financiero. El estímulo ha sido la exoneración fiscal y las facilidades de financiamiento para estas viviendas de lujo. Esta población compra más, pero se endeuda mucho más.
Existe una burbuja inmobiliaria que, de pincharse, produciría una fuerte devaluación del precio de la vivienda. Muchos extranjeros están adquiriendo inmuebles a precios increíblemente altos.
Lo peor es que el Municipio está cediendo sus controles a los promotores y la “sobreconstrucción” está saturando la ciudad y estrangulando muchos barrios. El panorama es preocupante. Tenemos derecho a saber qué zonificaciones se están cambiando y con qué pretexto se está construyendo de manera desmedida en la capital. El MIVI debería informarnos más y mejor de por qué la ciudad está en crisis. Hagamos algo, antes de que la ciudad reviente.