Un estridente grupo de ciudadanos quieren que les garanticen que podrán hacerse ricos con la ampliación de canal o que les garanticen un puesto con mucha sueldo y poco esfuerzo- entiéndase un botellón. Otros hablan sandeces sobre lo impráctico, incosteable y riesgoso que es el proyecto de la ampliación. Panameños, pónganse las pilas, este es una empresa que finalmente los panameños podrán opinar y emprender. Finalmente este es un riesgo que lo deciden los miles de panameños y no se repetirá la firma de un Buneau Varilla; el que firmó por los panameños. En ese momento no había de otra. Ahora SI le toca a cada uno de nosotros “poner la firma” sobre el canal que llamamos panameñísimo pero fue regalado por los vilipendiados “yanquis”. Ahora podemos decir SI nosotros mismos LOS PANAMEÑOS. Con la ampliación podremos decir, con justa razón, “este es el canal que recibimos y MEJORAMOS nosotros los panameños”, este es el canal panameño. Demostremos una decisión patriótica con un sonoro SI, sin tembladera y con miras al futuro.
Me parece que esos agoreros por naturaleza, si le hubiesen pedido su firma en octubre de l903 habrían dudado, “cancaneado” como se dice en nuestro vernáculo, y probablemente habrían dejado pasar la oportunidad. Si fuera por esos blandengues todavía estaríamos hablando colombiano; “Ave María purísima”. Ahora somos los PANAMEÑOS los que tenemos la oportunidad, los propios PANAMEÑOS de decidir. UN SONORO SI ES DE PANAMEÑOS, ¡JO!