Quienes trabajan la alfarería, como profesión o como arte, saben que, en gran medida, la calidad de su obra depende de la del barro. Hay ocasiones que la tierra es tan mala, que lo que produce es puro lodo, no barro noble y bienhechor. Eso nos pasa a los panameños. La actual generación y sus predecesoras inmediatas, como diría el alfarero, son un mal lodo. Hay tal pobreza moral y de valores, de sentido y responsabilidad de Patria, entre los nacionales, que si el país no está peor es porque el Creador realmente nos quiere, porque si de nosotros, los...