Mientras la atención del país está en la actualidad centrada en asuntos que atañen a la expansión del Canal o si el nuevo Defensor del Pueblo es hábil o no para ocupar su cargo, en la Comisión de Trabajo y Bienestar Social, que preside el diputado Leandro Ávila, se debate casi a espaldas del pueblo, desmejorar y eliminar algunos de los beneficios que otorga el artículo 1 de la Ley 6 de 11 de junio de de 1987 a las personas jubiladas, pensionadas, de tercera y de cuarta edad (ver cuadro comparativo en http://altorgan.googlepages.com/proyectodeley179); beneficios que de alguna manera son un paliativo a los desproporcionados aumentos en el costo de la vida que irremediablemente ocurren cada año. Esta acción, sin ningún sentido aparente, me motivó a escribirle al diputado Ávila una ‘postal’ Invito a los lectores ponerse en contacto con los diputados de sus respectivos circuitos de manera que las modificaciones que afectan los beneficios que otorga la Ley 16 de junio de 1987 no sean aprobadas en tercer debate.
Postal al diputado Leandro Ávila
Un gran disgusto y pesadumbre me causó la lectura de la noticia publicada el día de hoy 12 de abril en La Estrella de Panamá, en la que ese medio escrito alerta a la población de jubilados, pensionados, de tercera y cuarta edad de las modificaciones que usted, de manera artera y canallesca,pretende introducir a la Ley número 6 del 16 de junio de 1987, al modificar y eliminar algunos de los beneficios que otorga dicha Ley a un cada vez más numeroso sector social que se caracteriza por los escuálidos y raquíticos montos de sus pensiones de vejez. Su acción es la de un ‘retro’ Robin Hood pues le quita a los pobres para darle a los ricos.
Parece que usted pronto ha olvidado el caos que casi llevó al país a un estado de ingobernabilidad, causado por las multitudinarias manifestaciones y huelgas de educadores, médicos, enfermeras, estudiantes, trabajadores de los sectores público y privado y obreros de la construcción en todo el país, que se oponían con vehemencia a las irracionales y perniciosas reformas a la Ley Orgánica de la Caja de Seguro Social, que usted lideró y defendió, casi a ultranza, en el seno de la Asamblea Nacional de Diputados.
En momentos en los que el Ejecutivo quiere vender al pueblo panameño la idea del ensanche del Canal de Panamá, quizá usted no parezca estar conciente del riesgo de llevar nuevamente al país a un estado de ingobernabilidad, al avivar la llama del descontento y la desesperación de un pueblo cansado ya de soportar tantos y seguidos aumentos en el costo del combustible, de la energía eléctrica, del valor del pasaje del transporte público, de los alimentos que constituyen la canasta básica, de la educación de sus hijos, del costo de los medicamentos, de más impuesto para la clase media y de cero impuestos para los que más tienen, de una justicia que dejó de ser ciega y cuya balanza se inclina hacia los poderosos y los pudientes, de la rapiña voraz de los algunos empresarios y malos políticos y de un largo etcétera de iniquidades, al que usted quiere agregar uno más que, sin duda, contribuirá a agravar mas la situación de desesperación, de crisis moral y financiera por la que atraviesa nuestro país.
Diputado Ávila, medite bien lo que va a hacer. Que nuestro pueblo lo recuerde como un ferviente defensor de sus derechos y no como su más acérrimo verdugo. Y, recuerde diputado Ávila que, quizá, algún día usted también llegará a ser viejo ….
Víctor A. Barragán E.
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