No hay muchos temas controversiales en los que nuestra Constitución Política puede aportar tantas luces como en el de los Policías de Alquiler. Por décadas la Fuerza Pública ha sido bolsa de negociados para sus regentes. No importa si se llamaba Policía Nacional, Guardia Nacional o Fuerzas de Defensa, la cantidad de negociados que se desarrollaron dentro de su seno es escandalosa. Desde el tráfico de drogas hasta la trata de blancas, pasando por la hacienda privada que era Coiba y el ubicuo negocio de alquilar protección policial, los jerarcas uniformados se enriquecían explotando a prostitutas, vendedores de drogas, presos...