Al margen de la necesidad imperativa de reformas verdaderamente estructurales a la Ley Orgánica de la Caja de Seguro Social, la discusión que en torno a esta tema se dio en la Asamblea Nacional de Diputados evidenció a la faz del país un montaje bochornoso y lastimero, digno del acto circense de más baja monta. Y es que este grupo de mal llamados “honorables” no fueron más que marionetas, prestas en todo momento a cumplir a cabalidad con la tarea que el Gobierno les había enconmedado… y por supuesto, lo hicieron como lo saben hacer; sin la más mínima muestra...