Tiempo atrás me preguntaba porqué el gobierno de Patria Nueva en su cronograma de trabajo había considerado atacar primero el problema de la Caja de Seguro Social antes que el referendum del Canal, cuando es sabido que este último era más fácil de ganar si se aprovechaba el alto índice de aceptación que tenía Martín Torrijos. Ahora que ya todos hemos visto el proyecto de reformas, podemos inferir fácilmente la respuesta: Era necesario ese orden.
Las reformas son ligeras, paramétricas más que estructurales, afectando mayormente a las clases populares y en mínimo grado a los dueños de los grandes capitales. Para nada se toman en cuenta los concensos logrados en la mesa del diálogo por la Caja de Seguro Social (imagino que debido al alto costo político que esto acarrearía). Además, ¿dónde están los análisis actuariales que sustentan los cambios sugeridos? La ley especifica que cualquier cambio debe provenir de un análisis actuarial realizado por la Caja de Seguro Social, pero a la fecha, ni esta institución ni alguna otra ha presentado análisis alguno con los cuales sustentar los ajustes, sólo se limitan a decir que los hicieron (¿quién o quienes?).
El verdadero y más importante cambio (y el motivo real para hacer estas reformas) es el que regula las inversiones de las reservas (artículos 86 al 91), ya que, tal cual está presentado, permitirá que estos fondos sean los que sustenten la ampliación del canal. ¿Será por esto que todavía no se ha presentado el informe final sobre la ampliación del Canal, ya que faltaría incluir la información sobre la procedencia del financiamiento?.
Pero, ¿ya determinamos si estas inversiones son rentables o no? Parece que algunas personas ya tomaron la decisión de hacer la ampliación del Canal, sin importar que todavía no se ha escuchado la opinión de todos los ciudadanos panameños (los verdaderos dueños del Canal Interoceánico) que debe ser expresada a través de un referendum.
Es justo quitarle su jubilación a miles de humildes panameños, sin dar una solución real y permanente al problema, con el sólo propósito de preparar el terreno para poder hechar a andar lo que será el negocio del siglo y del cual se beneficiarán enormemente sólo algunas personas privilegiadas? Ojalá Dios siga siendo panameño, a ver si nos protege de quienes elucubran estos planes y todo lo que se avecina….