En las últimas semanas los diarios locales han publicado artículos en los que destacaban ideas tales como: “…más del 60% de los panameños se consideran lo suficientemente ilustrados en lo referente al tema de la ampliación del canal”; “…más del 70% de los panameños votarían a favor de la ampliación del canal si las consultas se realizacen hoy”; “con la ampliación del Canal de Panamá, el desempleo disminuirá a menos del 5%…”; “…la ampliación del canal generará tanto empleo que será necesario buscar mano de obra extranjera”.
Puedo creer que ciertamente que una gran cantidad de panameños esté dispuesto a avalar la ampliación del Canal de Panamá, sobre todo cuando sus esperanzas se cifran en que, haciendo esto, la obtención de un empleo será un hecho automático que le ayudará a resolver su difícil situación esconómica.
Ahora el asunto es: será cierto que un panameño podrá conseguir empleo de forma tan fantástica y casi mágica como se plantea últimamente a través de los medios de comunicación? El economista William Hughes en su obra “ Impacto de la ampliación del Canal de Panamá”, editado por CEALP (2002) dijo al respecto:
“Se mencionan cifras de 6.000 millones de balboas de inversión para generar unos 10.000 empleos, es decir, una relación de 600.000 balboas por un empleo generado. Es una baja generación de empleo por capital invertido. Hay que tener en cuenta además que la obra exige la participación de grandes empresas, una parte importante de perfil transnacional, debido a la especialidad y exigencia tecnológica.”
Es aquí donde están las letras pequeñas. En la actualidad, a pesar del alto índice de desempleo que impera en nuestro país, todos sabemos que miles de extranjeros de diferentes nacionalidades efectúan labores sin ninguna especialización que cualquier panameño pudiera realizar, tales como: labores de construcción, empleadas domésticas, dependientes de almacén, etc. La lista es larga de enumerar, pero el poder económico sabe ingeniárselas. Algunos legalizan la mano de obra barata, denominándola “de especialidad y exigencia tecnológica, que no se encuentra en Panamá”. Otros, más descarados, simplemente emplean a los extranjeros y luego los hacen “transparentes” de ser necesario enfrentar a las autoridades, tal como los noticieros nos permitieron percatarnos de lo que ocurría hace poco en un restaurante de la localidad.
Adelanto que una gran parte de mis amigos son extranjeros (a los que aprecio mucho y tengo en alta estima) y además soy amante de la cultura universal, por lo que pueden ahorrarse el epíteto de xenofóbico. Me preocupa el afán de algunos de manipular la opinión pública. Será que el proyecto (atendiendo a números reales) no se sustenta?
Cuando tenga la oportunidad de participar en una conferencia sobre la ampliación del Canal, pregunte a las autoridades cómo se asegurarán de que no existe mano de obra calificada localmente antes de permitir a los “inversionistas” importar mano de obra. Pregunte cómo verificarán que los obreros importados se encuentran realizando el trabajo para el cual fueron contratados “según los permisos expedidos”. Pregunte cómo se asegurarán de que no se repita la historia de los trabajadores extranjeros en la época de la construcción del canal y la explosión social a principios del siglo pasado.
Pregunte… y no se deje encandilar con espejitos… sino, pregunte también a los votantes del partido en gobierno, donde quedaron las promesas de empleo que les hicieron…