Horacio: "Lo que no se puede evitar, hay que llevarlo con paciencia".
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POR: ADIEL BONILLA (adiel.bonilla@epasa.com)
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SI SUPIERAS!
En busca de la fila más rápida

 sumario


En nuestras visitas al supermercado, el gran reto no es sólo "estirar" el dinero, sino encontrar la caja correcta para pagar.

Esta quincena, luego de terminar las compras, me enfrenté al principal desafío dentro de un supermercado: elegir la fila más corta para pagar.

Todo comienza con un análisis visual cuidadoso y una selección a conciencia, para entonces ubicarme en la fila que a mi juicio avanza más rápido. Pero, apenas llego, resulta que repentinamente se estanca.

Sí, justo en la caja que seleccioné con tanto cuidado, se presentan situaciones imposibles de predecir como... se acabó el rollito de papel y la cajera debe realizar la rutina de reemplazo; uno de los productos no tiene código de precio y el empacador debe ir hasta el último pasillo del súper a buscar otro; o un cliente decide pagar con un cheque de Gobierno y hay que esperar que la supervisora (que nadie sabe dónde está) venga a autorizar la transacción.

¡Pero esto no es lo peor! También me ha ocurrido que -frustrado o cansado de esperar- decido cambiarme para otra caja, entonces súbitamente, la fila que dejé comienza a agilizarse... y a mí sólo me queda mirar con resignación a mis antiguos compañeros de espera, terminar y salir del supermercado.

Da ganas de abandonar la misión y dejar la carretilla llena en plena fila, ¿les ha pasado?

¡Ah!, sin dejar de mencionar que si sólo vas al súper por una rápida compra nocturna de víveres de último momento, te das cuenta de que eso de la "caja rápida" es un mito. Se supone que sólo se aceptan 10 productos, pero el día que necesitas esa fila, a todos se les olvidó contar hasta 10.

Pero volviendo a las filas que no avanzan, hace poco decidí esperar sin que nada me robara la calma y descubrí que es interesante observar los rostros y actitudes de las personas. ¡Y, por supuesto, de las mujeres!

Frente a mí, una dama colocó en la caja con paciencia su enorme compra. Cuando la cajera le dijo el monto total, solo entonces ella fue a buscar su dinero, que se supone que lo había colocado en algún rincón de su cartera wallet... ¡pero no aparecía!

En la fila algunos comenzaron a impacientarse y a murmurar. ¡No es para menos! Uno se imagina que durante la espera o cuando su enorme carretilla estaba siendo escaneada, ella pudo haber verificado si traía el dinero.

Finalmente dejó de buscar, cerró el wallet, y de otro compartimiento sacó una tarjeta clave con la que pagó.

Luego lanzó un comentario general a quienes murmuraban: Recuerden señores -dijo en tono sarcástico- nosotras las mujeres, para todo en la vida siempre tenemos un "plan B"...

Me pregunto, ¿qué habrá querido decir?

 

 

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