POR: GERALDINE EMILIANI para REVISTA SIETE! ILUSTRACION: HILDE SUCRE |
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La ira, la rabia y el malhumor se presentan algunas veces como mecanismo de defensa o para protegerse de algún acto injusto o violento que se esté desarrollando en contra de la persona que se siente agraviada, pero también hay personas que explotan por las cosas más pequeñas e insignificantes. Sueltan palabras hirientes y ofensivas, y aunque más tarde se arrepientan, ya no pueden recoger el daño que han hecho con sus acciones o palabras. ¿Qué pasa cuando esa cólera que muchas veces es parte de toda una vida, porque las frustraciones y limitaciones que se han sufrido en la niñez o en la juventud, se usan como pretexto para descargar la ira en contra de personas cercanas a ti? Responde a las siguientes SIE7E preguntas y analiza por ti mismo/a si realmente sabes controlar tu mal humor: TEST ¿Te es difícil evitar enojarte?
¿Descargas lo malo que hay en ti sin importarte quién está cerca y sin medir las consecuencias?
¿Crees que ese mal humor que llevas contigo es parte de tu vida?
¿Crees tener el control de todo lo que te rodea hasta de las personas que están cerca de ti?
¿Nadie tiene el derecho de opinar, de disentir, de expresarse libremente, sólo tú?
¿Siempre quieres tener la razón?
¿Te arrepientes después de un impulso de rabia?
Comprueba tu nivel Muchas veces al perder el control, te dejas llevar por la ira, recurriendo a un vocabulario de gritos y de palabras soeces, en una discusión que puedo ser calmada. Los problemas más grandes de rabia se dan en el hogar por la familiaridad y hasta cierto punto por la confianza que se siente en ese ambiente, que te da el derecho de expresarte de manera muchas veces brusca y, lo que podría ser un problema pasajero, se puede salir de las manos y convertirse en una discusión violenta y acalorada donde las dos partes quieren tener la última palabra. La ira puede ser una variable de emociones, muchas veces te puedes sentir irritado o irritada y no sabes por qué, y aún sabiéndolo, no te atreves a decirlo, y el no decirlo, el no hablar, puede llevarte a un arrebato sin importancia. Piensa cuidadosamente antes de hablar, especialmente piensa en lo que quieres decir. Trata de escuchar a la otra persona, no olvides que todos tienen derecho a tener su propia opinión. Intenta dejar el sarcasmo y la agresividad a un lado. Entiérralo. No olvides que la violencia engendra violencia. Las palabras subidas de tono y dañinas sólo servirán para recibir más agresión y ser lastimados, porque al final, todos quieren tener la razón. El mundo sería de lo más aburrido si todo opináramos igual.
(gemiliani@cableonda.net) |
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