
Mentir requiere
un incremento de la actividad cerebral en las regiones involucradas
en la inhibición y el control.
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Al
decir mentiras el cerebro se inhibe de decir la verdad y eso
hace que el lóbulo frontal esté más activo,
de tal forma que la persona tiene que pensar más.
Estudios realizados por científicos de las universidades
de Pennsylvania y de Temple, en Estados Unidos, revelaron que
cuando una persona miente, el cerebro se activa en el lóbulo
frontal, temporal y límbico.
El estudio del fenómeno de la mentira ha arrojado diversas
teorías psicobiológicas, desde las que se intenta
comprender el engaño como parte del instinto de supervivencia
de la especie humana, en la conquista amorosa y a veces por la
mala memoria.
La Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania, tras
realizar un estudio de resonancia magnética a cierto número
de individuos, descubrió zonas del cerebro que se iluminan
cuando las personas mienten.
El
cerebro de un homosexual es muy parecido al de una mujer
Las partes del cerebro que tienen que ver con el lenguaje y con
las emociones son casi idénticas en los hombres homosexuales
y las mujeres heterosexuales. El estudio publicado en la revista
Proceedings of the National Academy of Sciences reveló
que este grupo tenía cerebros simétricos en ambos
hemisferios, tal como los de las mujeres heterosexuales.
INSOLITO
Le cortó las piernas para que entrara en el ataúd
Un trabajador de la casa de servicios fúnebres South Carolina
Board le cortó las piernas a James Hines, de 60 años,
sin el permiso de los familiares. Su viuda, Ann, declaró
a los medios estadounidenses que "fue como si hubiera vuelto
a morir".
La viuda explicó que sólo la parte superior del
ataúd fue abierta durante el funeral y que ella optó
por un cajón estándar y nadie le sugirió
uno más grande.
Carece
de color
El pelaje del oso polar no es blanco, se trata de un efecto óptico
producido por las minúsculas burbujas de aire que se esconden
bajo su pelaje. Éstas se dispersan por todas las longitudes
de onda de forma igual, de modo que la luz del sol dispersada
parece blanca.
Niños
pagan la mitad, pero tienen que ser chiquitos
A un niño de diez años, le negaron el descuento
para menores en un restaurante tenedor libre por ser demasiado
alto. Los propietarios del restaurante chino Angel Chef Chinese
en Gloucester, Gran Bretaña, se negaron a cobrarle a Ben
Gardner, de diez años, el precio para niños. Según
dijeron, el muchacho debía pagar el menú para adultos
porque hay un límite de altura -de 1,40 metros- para poder
beneficiarse del descuento. |