POR: ABDIEL BONILLA (abdiel.bonilla@epasa.com) FOTO: ADRIANO DUFF |
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![]() Primero hay que destacar que por lo general uno ve a las damas siempre bellas (los que tienen la fortuna de laborar en sitios con fuerte presencia femenina, saben de qué hablo). |
Para las mujeres su apariencia personal y el cuidado de su encanto natural, es un tema de primer orden. Por eso, su cita semanal para "renovarse" es parte fundamental de su estilo de vida. Basta con observar a las mujeres para convencerse de que el mejor cosmético para la belleza es la felicidad. ¡Eso sí!, sus rituales de belleza son más difícil de explicar que la felicidad. Ellas están dispuestas a someterse a cuántos recursos existan, a veces sin importar el costo, con tal de sentirse siempre bellas. Al respecto, ahora sólo quiero referirme a la simple y económica visita semanal al salón de belleza... que la verdad, ¡ni es tan simple ni económica! Primero hay que destacar que por lo general uno ve a las damas siempre bellas (los que tienen la fortuna de laborar en sitios con fuerte presencia femenina, saben de qué hablo). Pero si las reúnes en grupo y les consultas (sí, en grupo son más sinceras), descubres que todo tiene su precio y que la belleza, como el dolor, hace sufrir. Me hablaron de químicos y tediosos tratamientos, del incómodo "tira y jala" de cabellos al hacerse corte o peinado; y por supuesto del tortuoso "blower" (hasta mencionaron "tapa orejas" útiles para no terminar la sesión con orejas de "fresa"). ¡Ah! Sin dejar de mencionar la inversión económica que requiere. Pese a ello, la mayoría de las mujeres tienen reservado en su agenda uno o dos días a la semana en los que, pase lo que pase, tienen que ir al salón de belleza. ¿Qué
hay allí que las cautiva tanto? Es como un tipo de emoción extraña que las embarga. Por lo general van solas, y si las acompañamos, preferimos esperar afuera. Desde allí uno se admira de ver cómo dos horas bastan para subir "a las nubes" la autoestima de tantas mujeres: Si les emociona entrar... ¡imagina como se sienten al salir! Todas salen con sonrisa nueva y vaivén regio y mejorado... por algo dicen que la belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo. Lo que ellas no saben es que la belleza no hace feliz sólo a quien la posee, sino a quien puede amarla y contemplarla. Nunca falla: ¿Quieres verla feliz? Obséquiale un certificado de regalo (para gastarlo en el salón de belleza ¡claro!). |
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