
El apoyo es
eficiente cuando intervienen otros pacientes o un psicoterapeuta.
No sienten la necesidad de tratamiento psicológico ni
psiquiátrico.
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En su diario
vivir, usted tiene contacto con personas que manifiestan conflictos,
hostilidades, aislamiento, conductas agresivas, o, son extremadamente
extravertidas o introvertidas.
Permítame decirle que quizás estas características
sean una señal de un trastorno de la personalidad. No
se alarme. Para ello, trataré de explicar de qué
se trata este desorden, sus consecuencias y lo que hay que hacer.
Veamos:
Los trastornos de la personalidad se caracterizan por patrones
de percepción, reacción y relación debido
a una desadaptación, en una variedad de situaciones. Dicho
de otro modo, toda persona tiende a enfrentarse a las situaciones
de estrés con un estilo individual repetitivo.
Las personas con un trastorno de la personalidad son más
bien rígidas, les resulta difícil adaptarse a la
realidad, lo cual debilita su capacidad operacional. Su pensamiento
y comportamiento se hacen evidentes y tienden a durar toda la
vida. No son conscientes de que sus actitudes inusuales son inapropiadas
y causan dificultades en los demás. Cuando buscan ayuda
por sí mismos, a causa de sus frustraciones, tienden a
creer que sus problemas son causados por terceros o por una situación
confusa y dolorosa.
Tipología
Un trastorno de la personalidad incluye los siguientes tipos:
Personalidad paranoide: son hostiles y conflictivos ante actos
triviales e inocentes y reaccionan con suspicacia que los conducen
a conductas agresivas. Intentan acciones legales contra otros
si se sienten indignados. Son sumamente eficientes.
Personalidad esquizoide: son intravertidos, y solitarios, emocionalmente
fríos y socialmente distantes. Están absortos en
sus propios pensamientos y sentimientos y son temerosos al intimar
con otras personas. Hablan poco y la fantasía es un modo
frecuente de enfrentarse con la realidad.
Personalidad esquizotípica: bastante parecida a la esquizoide.
Muestran signos de pensamiento mágico. Por ejemplo, creen
que van a tener realmente mala suerte si pasan por debajo de
una escalera. Pueden tener ideas paranoides.
Personalidad histriónica: buscan de un modo notable llamar
la atención y se comportan teatralmente. Son bastantes
expresivos y establecen relaciones con facilidad, pero de un
modo superficial. Son bastante emotivos. Las emociones son exageradas,
infantiles e ideadas para provocar la simpatía o la atención
(con frecuencia erótica o sexual) de los otros. En otras
palabras, tienden a sexualizar las relaciones no sexuales. Con
su comportamiento seductor a menudo encubren su deseo de dependencia
y de protección. Exageran sus problemas físicos
para conseguir la atención que necesitan.
Personalidad narcisista: tienen un sentido de superioridad y
una creencia exagerada en su propio valor o importancia. Son
sensibles al fracaso, a la derrota o a la crítica y, cuando
se les enfrenta al fracaso pueden ponerse fácilmente rabiosos
o gravemente deprimidos. Como creen que son superiores en las
relaciones con los demás, esperan ser admirados y, con
frecuencia sospechan que los envidian. Sienten que merecen que
sus necesidades sean satisfechas sin demora y, por ello, explotan
a otros, cuyas necesidades o creencias son consideradas menos
importantes. Su conducta es a menudo ofensiva para otros, que
los encuentran egocentristas, arrogantes o mezquinos.
Personalidad antisocial: muestran desprecio insensible por los
derechos y los sentimientos de los demás. Explotan a otros
para obtener beneficio material o gratificación personal.
Expresan sus conflictos de forma impulsiva e irresponsablemente.
No toleran la frustración y, en ocasiones, son hostiles
o violentos. No sienten remordimientos o culpabilidad por sus
actitudes antisociales. Por el contrario, culpan a los demás
de su desgracia. Sus relaciones están llenas de deshonestidades
y de engaños. La frustración y el castigo raramente
les ocasionan la modificación de sus conductas. Son propensos
al alcoholismo, a las drogas, desviaciones sexuales, a la promiscuidad
y a ser encarcelados. Tiene predisposición a fracasar
en sus trabajos y a trasladarse de un sitio a otro. Su historia
familiar es de comportamiento antisocial, abuso de sustancias,
divorcio y abusos físicos. En su niñez fueron descuidados
emocionalmente. Esta situación tiende a disminuir con
la edad.
Personalidad límite: esta personalidad mayormente recae
en las mujeres. Son inestables en la percepción de su
propia imagen, de su humor, en su comportamiento y en sus relaciones
interpersonales que a menudo son tormentosas e intensas. Esta
situación disminuye con la edad. Se sienten vacías,
furiosas y merecedoras de cuidados. La falta de una imagen paterna
adecuada es una de sus causas primordiales. Sin embargo, si se
sienten cuidadas, se muestran solitarias y desvalidas buscando
ayuda por su depresión, por su abuso de drogas, alteraciones
del apetito y por el maltrato en el pasado. Cambian drásticamente,
del amor al odio, del negro al blanco, pero nunca a una posición
neutra. Si se sienten abandonadas y solas pueden llegar a preguntarse
si realmente existen. A veces pierden de tal modo el contacto
con la realidad que tienen episodios breves de pensamiento psicótico,
paranoide y alucinaciones. Tienden a visitar al médico
por crisis repetitivas, pero no cumplen con las recomendaciones
del tratamiento. Más bien su relación con su médico
tratante se debe a que buscan incesantemente a alguien que cuide
de ellas.
Personalidad evitadora: son hipersensibles al rechazo y temen
comenzar relaciones por la posibilidad de rechazo o de decepción.
Tienen un fuerte deseo de recibir afecto y de ser aceptados.
Sufren por su aislamiento y falta de habilidad para relacionarse
cómodamente con los otros. Se presentan tímidos
y retraídos. Este trastorno es similar a la fobia social.
Personalidad dependiente: transfieren las decisiones importantes
y sus responsabilidades a otros. No tienen confianza en sí
mismos y son muy inseguros. A menudo se quejan de que no saben
qué hacer o cómo hacerlo. Son reacios a expresar
opiniones, aunque las tengan, porque temen ofender a la gente
que necesitan de ellos. Algunos adultos con enfermedades prolongadas
desarrollan este tipo de personalidad.
Personalidad obsesivo-compulsiva: toman sus responsabilidades
con tanta seriedad que no toleran los errores y presentan atención
a los detalles que no pueden llegar a culminar. Esto les crea
ansiedad y no encuentran satisfacción con sus logros.
Estas personas son frecuentemente grandes personajes, en especial
en las ciencias y otros campos intelectuales en donde el orden
y la atención a los detalles son fundamentales.
Personalidad pasiva-agresiva: Son bastantes negativos y tienen
como objetivo encubierto controlar o castigar a otros. Su comportamiento
es con frecuencia expresado como demora, ineficiencia y malhumor.
Aceptan tareas que en realidad no desean hacer y luego proceden
a minar sutilmente la finalización de esas tareas.
Diagnóstico
y tratamiento
Se basa en cómo el sujeto expresa los tipos de comportamientos
o pensamientos desadaptados. Hacen uso inapropiado de sus mecanismos
de defensa usados de forma inmadura.
El apoyo es eficiente cuando intervienen otros pacientes o un
psicoterapeuta. No sienten la necesidad de tratamiento psicológico
ni psiquiátrico. El terapeuta deber enfrentarlos con la
realidad. Las terapias de grupo y familiares, vivir en grupo
en residencias especializadas o en grupos de autoayuda pueden
ser útiles. La terapia farmacológica se complica
por el mal uso de estos medicamentos o por los intentos de suicidio.
Si la persona padece de una depresión mayor, fobia o trastorno
de pánico, la ingesta de medicamentos es adecuada.
Conclusión
Cambiar una personalidad requiere de mucho tiempo. Ningún
tratamiento a corto plazo puede curar con éxito un trastorno
de esta índole, pero ciertos cambios se pueden conseguir.
La clave está en modificar la conducta y en la terapia
hablada. Los tipos antisocial o paranoide, raramente responden
a una terapia. Los narcisistas o el obsesivo-compulsivo pueden
tratarse con el psicoanálisis.
Nota: posiblemente
al leer este artículo se preguntará si usted o
algún conocido suyo padece de un trastorno de la personalidad.
Sin embargo, sería conveniente que solicite ayuda de un
profesional de la salud mental para que le aclare cualquier duda
que tenga al respecto.
(gemiliani@cableonda.net) |