La presión alta ocasiona problemas circulatorios que afectan distintas funciones corporales, entre ellas la visión. La prevención temprana puede evitar complicaciones severas.
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POR: DR. MIGUEL A. ARCACHA JR. para REVISTA SIETE!
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CITA CON EL DOCTOR
Ojo Con La Hipertensión Arterial

 sumario



Retinopatía quiere decir enfermedad de la retina. En la etapa temprana, los cambios en el ojo son leves y por lo general el paciente no tiene síntomas. Los cambios más frecuentes son disminución del calibre de las arterias de la retina, hemorragias y exudados, que por lo general se resuelven con el tratamiento antihipertensivo eficaz.

La hipertensión arterial o “presión alta” es una enfermedad crónica producida por diferentes causas, entre las cuales se encuentra el aumento sostenido de la presión arterial, ya sea sistólica, diastólica o de ambas.
En más del 90% de los casos se desconoce su causa, por lo cual se le conoce en Medicina como hipertensión arterial esencial. Esta comienza en forma insidiosa y se mantiene latente entre los 20 y 40 años antes de que aparezcan sus complicaciones. La hipertensión esencial tiene una fuerte tendencia familiar y parece ser transmitida genéticamente en forma dominante.
La hipertensión ocasiona daños en distintos órganos (cerebro, corazón, riñones, etc.), incluyendo los ojos, y es la principal causa de la arteriosclerosis (endurecimiento de las arterias). La falta de elasticidad de las arterias ocasiona problemas circulatorios que llevan al deterioro de los órganos. Las alteraciones de la retina del ojo se conocen como retinopatía hipertensiva.

¿Qué es la retinopatía hipertensiva?
Retinopatía quiere decir enfermedad de la retina. En la etapa temprana, los cambios en el ojo son leves y por lo general el paciente no tiene síntomas. Los cambios más frecuentes son disminución del calibre de las arterias de la retina, hemorragias y exudados, que por lo general se resuelven con el tratamiento antihipertensivo eficaz. Sin embargo, a medida que se agravan estas lesiones, pueden afectar la mácula o el nervio óptico de manera irreversible.
En la siguiente figura (Fig.3) se observa una retina normal en comparación con una que tiene daños retinianos causados por la hipertensión en la figura 2.
El examen del fondo ocular (oftalmoscopia) nos sirve para detectar si hay alteraciones en los vasos sanguíneos de la retina, lo cual nos informa del grado del daño causado por el proceso en los otros vasos y órganos del cuerpo. El grado de las lesiones en la retina (retinopatía) se clasifica en una escala del I a IV. En el grado I, la lesión puede ser leve y, por lo tanto, asintomática. Por lo general no es detectada. La retinopatía grado IV implica inflamación del nervio óptico y del centro visual de la retina (mácula), lo cual puede ocasionar disminución severa en la visión. En aquellos casos en el que el diagnóstico ya ha se ha confirmado, los hallazgos en la retinopatía hipertensiva son muy importantes para evaluar y predecir la posibilidad de un accidente cerebro-vascular (ACV) y de su mortalidad, independientemente de los valores de la presión u otros factores de riesgo.
La oftalmoscopia directa se lleva a cabo con un oftalmoscopio (aparato manual con una luz interna) con el que se mira a través de la pupila, para poder observar la retina (Fig. 4). En los casos de retinopatía hipertensiva, el médico puede ver la presencia de un estrechamiento de los vasos sanguíneos, exudado excesivo o hemorragias, que son los signos tempranos de la enfermedad. Sin embargo, un estudio realizado en los Estados Unidos demostró que el examen del fondo del ojo efectuado por los médicos generales e internistas resultó ser “poco confiable” en los pacientes con hipertensión leve, que solo presentan cambios ligeros en la retina. Por lo tanto, es de suma importancia el examen del fondo ocular (con la pupila dilatada) por un oftalmólogo o especialista en retina.

Conclusiones
La hipertensión arterial no siempre se acompaña de molestias o síntomas, por lo que es importante su medición periódica para descubrirla. Ocasionalmente se presentan dolor de cabeza, mareos y palpitaciones que a menudo son los síntomas que llevan al paciente a consultar a su médico.
Es un problema bastante serio y común, muchas veces no se detecta y no siempre es fácil de controlar. Frecuentemente se da abandono del tratamiento y, como consecuencia, la aparición de graves complicaciones como la retinopatía, que puede llevar a la ceguera.
Al doctor Arcacha se le puede contactar en Retinólogos Asociados al 223-1970 y 265-1262 o en el sitio web: www.retinapanama.com.

 


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