
Lee una y otra vez el texto para comprender los mensajes principales.
Y, cada cierto tiempo, descansa un
momento.
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Todos aprendimos
a leer cuando éramos niños. Algunos recibieron
buenas lecciones de Plaza Sésamo y de la Rana René
o simplemente te mandaron a la escuela donde tuviste que leer
y releer oraciones como: El oso de Susi se asea;
Mi mamá me mima. A medida que creces, la
situación es otra. La lectura se hace más difícil,
sobre todo, si no tienes el hábito para estudiar. Esta
guía te hará más fácil tu lectura:
Prende la luz
No se puede leer a oscuras ni tampoco con un foco de 500 watts.
La luz debe estar dirigida para que los rayos iluminen lo que
vas a leer. NO DEBE ESTAR DIRIGIDA A LOS OJOS, sólo conseguirás
lastimarlos.
Acomoda
el libro
La posición del libro es importante: no debe estar completamente
horizontal sobre la mesa, pues de lo contrario terminarás
con un terrible dolor de cuello. El libro debe estar ligeramente
inclinado hacia atrás. Puedes utilizar otros libros para
detenerlo o usar un atril (un atril sirve para sostener los libros
con la inclinación deseada); pero, si vas a leer muy poco
tiempo, puedes detenerlo con las manos.
En la cama
¡NO!
Si lees en la cama NO VAS A APRENDER NADA, lo único que
pasará es que terminarás en el mundo de los sueños.
Lo mejor es que estés sentado y con la espalda en el respaldo
de la silla. Aunque no lo creas, esta postura hace que te mantengas
concentrado y que no te canses con tanta facilidad.
Date un
descanso
Tus ojos y tú necesitan descansar. Si tienes que leer
mucho tiempo es bueno que cada media hora detengas la lectura
y cierres los ojos. Esos instantes de oscuridad relajan y reparan
la actividad ocular. También es recomendable que, después
del rato de lectura, dirijas tu vista hacia objetos lejanos.
Antes de empezar a leer un libro o unos apuntes, define para
qué lo estás leyendo. Si es:
1. Para dominar
el texto
Tienes que leer lentamente, incluso será necesario que
leas más de una vez los capítulos importantes.
2. Para repasar
Puedes leer rápidamente porque ya sabes de lo que se trata,
lo importante es que recuerdes y afirmes los conocimientos.
3. Para valorar el contenido del libro
Tienes que leerlo lentamente y entenderlo muy bien, porque se
trata de que saques tus propias conclusiones.
Comprensión y memoria
Lo importante de la lectura es que comprendas lo que lees, pero
si lo que quieres es realmente aprender, entonces debes ayudar
a la memoria:
1. Subraya con sentido: no tienes por qué subrayar todo
el libro, eso no sirve de nada. Debes detectar los párrafos
o frases que contienen las ideas principales, de esta forma te
será más fácil repasar.
2. Resume y piensa: se trata de que expreses de manera clara
y en pocas palabras lo que expone el autor. Es recomendable que
vayas resumiendo conforme avanzas en la lectura, no hasta que
la terminas porque muchas ideas se te olvidarán.
3. Toma notas: se trata de que vayas apuntando lo más
importante y elimines lo innecesario. Una buena forma de hacer
apuntes de un libro es ir haciendo esquemas, en los que los
títulos y subtítulos sirven de guía.
Probablemente al principio te cueste un poco de trabajo, pero
con el tiempo lograrás sacarle provecho a la lectura.
(gemiliani@cwpanama.net) |