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la furia de
la naturaleza golpea a
Panamá

Redacción
El Panamá América
El año 1999 ha quedado grabado en las mentes
de los panameños como uno de los más
trágicos, en donde la furia de la naturaleza se ensañó
contra todas las provincias de este humilde país. De frontera
a frontera los embates de las fuertes lluvias dejaron decenas
de muertos, miles de damnificados, cientos de viviendas destruidas
y millones de balboas en pérdidas materiales, así
como extensas zonas inundadas.
La noticia más dramática
ocurrió la noche del 15 de octubre, cuando una lluvia
incesante que cubría el Cerro Cucuazal de Turega, en la
provincia de Coclé, provocó un deslizamiento de
tierra y sepultó una casa que se encontraba en sus faldas.
Seis personas murieron, entre ellas tres niños.
Los ciudadanos sorprendidos por el alud
fueron arrastrados hasta el río Sofrito, el que registraba
una fuerte crecida. El gobierno decreta entonces una emergencia
en la zona.
Pero no sólo Coclé sufrió
las inclemencias del tiempo, Bocas del Toro, Colón, Herrera,
Los Santos, Chiriquí y Darién también se
vieron afectados.
Las últimas inundaciones de este
año se registraron en Darién. Cerca de 500 personas
resultaron damnificadas, más de un centenar de viviendas
afectadas y pérdidas materiales por cientos de miles de
balboas.
Los torrentes creados por las copiosas
precipitaciones que cayeron durante casi todo el año y
afectaron a todas las provincias, generaron llamamientos al gobierno
en pro de asistencia.
Los intensos aguaceros también ocasionaron
a los productores pérdidas que aún no han sido
cuantificadas, pero las devastadoras lluvias afectaron mucho
más la economía de los humildes trabajadores del
campo.
El Sistema Nacional de Protección
Civil (SINAPROC), organismo de socorro del país, no pudo
enfrentar en muchos casos las consecuencias de las lluvias, debido
a la falta de personal y equipo, y se prevé que los torrenciales
aguaceros puedan extenderse hasta mediados del año 2000.
Sin embargo, el fenómeno atmosférico
no fue lo único que empañó el año
que terminó, el luto y dolor envolvió al sector
Oeste del país al registrarse un aparatoso accidente que
cobró la vida de 11 personas y dejó al descubierto,
una vez más, el efecto negativo de quienes manejan de
manera irresponsable.
En la provincia de Colón, las constantes
protestas de los grupos de desempleados exigiendo al gobierno
la creación de fuentes de trabajo, los casos de secuestros
y el crimen de un empresario de la Zona Libre quedarán
marcados en las páginas del año que acaba de concluir.
Sin embargo, hay esperanza que para este
año se inicie la construcción de un importante
centro comercial y un puerto de cruceros conocido como Colón
2000.
Los residentes de Darién también
vivieron en carne propia la amargura e impotencia de enfrentar
los secuestros. Por lo menos dos plagios se registraron durante
1999. Vivir en medio de la inseguridad y la zozobra, quizás
es la más cruel realidad que deban enfrentar este año
que se inicia, además de las incursiones de grupos paramilitares
y rebeldes colombianos.
Pero, no todo fue malo en esta provincia,
uno de los hechos que más unió al pueblo darienita
fue la tan esperada firma de un préstamo millonario otorgado
por el Banco Interamericano de Desarrollo, destinado a programas
sociales y mejorar la economía de la provincia.
Los veragüenses revivieron nuevamente
las esperanzas de conocer la verdad sobre la muerte del sacerdote
colombiano Héctor Gallego, recordado por su lucha para
lograr la igualdad entre campesinos y la clase alta del pueblo
de Santa Fe, tras conocerse la noticia sobre el hallazgo de unos
restos, que pudieron ser los del religioso. Pero esa esperanza
se esfumó cuando se practicaron las pruebas de ADN a las
hermanas del sacerdote y éstas resultaron negativas.
En esta provincia, la administración
del nuevo Hospital Luis Chicho Fábrega fue
el centro de las disputas generadas entre las autoridades, el
Ministerio de Salud y las agrupaciones benéficas, las
cuales solicitaban la dirección de este centro hospitalario. |