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EL AÑO
DEL TIGRE
Ganadores
y perdedores

Redacción
El Panamá América
En las aldeas
inundadas de América Central y China, y a todo lo largo
de la costas del Pacífico desde Perú a California,
la humanidad se topó de lleno con los embates de la naturaleza
en 1998 y salió perdiendo.
Fue el año más costoso que registran los anales
de la historia a causa de los desastres naturales.
Pero en lo que respecta al enfrentamiento de los seres humanos
entre sí, entre la guerra y la paz, el bien y el mal,
la humanidad pareció ser, en cierta medida, la ganadora.
Esa fue la impresión que dejó el Viernes Santo
en Belfast al insinuar el comienzo de una nueva era en Irlanda
del Norte. O también la noche del verano en Roma cuando
los negociadores dieron los toques finales a un nuevo tribunal
mundial para juzgar los crímenes de guerra.
También pareció auspiciosa la velada de octubre
junto a la bahía de Chesapeake, en el estado de Maryland,
cuando israelíes y palestinos dieron un nuevo paso hacia
la paz.
En otros lugares el año que concluye fue un derroche
de muerte y destrucción.
Colombia vio las dos caras de la moneda.
El electorado de ese país eligió a Andrés
Pastrana a la presidencia luego de angustiosos años en
que su antecesor, Ernesto Samper, estuvo sumido en una crisis
por diversos escándalos.
La esperanza de paz con la guerrilla pareció encaminarse
de pronto hacia la solución cuando Pastrana dio marcha
a las conversaciones con el movimiento rebelde más antiguo
de las Américas.
Sin embargo, sus resultados no se verán sino hasta
comienzos del próximo año. Entretanto, siguieron
las matanzas y los combates.
Un viernes de agosto, dos atentados dinamiteros destruyeron
las embajadas norteamericanas de Kenia y Tanzania y dejaron un
tendal de 258 muertos.
Los norteamericanos respondieron con ataques de proyectiles
crucero contra supuestos blancos terroristas en ese país
y en Sudán. Cuatro meses después, en diciembre,
desencadenaron una lluvia de proyectiles de cuatro días
contra el régimen de Saddam Hussein en Irak.
En los Balcanes, en el octavo año de una cruenta década,
le tocó el turno a la provincia serbia de Kosovo. Las
tropas de Belgrado iniciaron una dura represión contra
los separatistas de ascendencia albanesa, cuya población
se refugió en los bosques y las montañas.
Y desde Argelia hasta Burundi, pasando por Sri Lanka, las
luchas religiosas o tribales inclinaron en 1998 la balanza en
contra de la paz.
Nada más despuntar el año, varias tormentas
causadas por el fenómeno meteorológico de El Niño
barrieron la cuenca del Pacífico.
Unos meses después el fenómeno más mortífero
estaba por ocurrir al otro lado del mundo, donde el huracán
Mitch fue dejando su tendal de destrucción por el Caribe
hasta ensañarse finalmente con la costa hondureña.
Los regatos montañosos crecieron hasta convertirse
en torrentes incontenibles. Colinas enteras se desmoronaron y
arrastraron cuanto encontraron a su paso, incluyendo numerosas
aldeas. Desaparecieron puentes y carreteras y las economías
nacionales se esfumaron entre el lodo y las aguas. Murieron más
de 9.000 personas.
Con todo, en otro sentido 1998 fue un año de laboriosa
cooperación con vistas al próximo siglo.
La OTAN abrió sus puertas al este de Europa. La Unión
Europea aprobó su nueva divisa común, el euro,
que comenzará a regir de forma limitada el 1 de enero.
Para los defensores de los derechos humanos, el año
terminó con algo inesperado. Un pedido de un juez español
produjo la detención en Londres del ex dictador chileno
Augusto Pinochet, al que acusó de genocidio y terrorismo.
Dependiendo del resultado, el caso podría transformar
a los "intocables" de este siglo en hombres buscados
por la justicia en el próximo.
Más intocables cayeron en 1998, entre ellos el presidente
indonesio Suharto, que dimitió presionado por el malestar
económico y los sangrientos desórdenes.
El año que expira brindó algunos aciertos. Algunos
fueron resonantes en sí, como el anuncio de que la ciencia
había descubierto finalmente los secretos genéticos
de la tuberculosis, uno de los mayores azotes de la humanidad.
El Año del Tigre terminó y quizás alguien
reflexione algún día que éste tuvo que haber
sido un año de triunfos. |