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Tomado
del Texto Escolar Nuestra Lengua, Edición Anotada, Santillana. |
Redacción
LALO Y LULU
La
zorra fue un día a buscar a la cigüeña y,
muy amable, le habló así: Hermana, creo que deberíamos
estrechar nuestra amistad. ¿aceptarías venir a
comer a mi casa? De mil amores -respondió la cigüeña,
encantada. Al día siguiente, a la hora fijada, la cigüeña
se relamía por anticipado pensando en el suculento banquete
que sin duda la esperaba.
La zorra llevó a su amiga hasta
la mesa, en donde no faltaba detalle. La cigüeña
observó que la comida, unas riquísimas natillas,
estaba servida en unos platos planos muy poco a propósito
para su largo pico.
La cigüeña, desconcertada,
se esforzaba en vano por atrapar siquiera una mínima cantidad
de natillas. La zorra, mirándola burlonamente, daba buena
cuenta de su ración lamiendo el plato hasta dejarlo reluciente.
La cigüeña comprendió
que la zorra había querido burlarse de ella y decidió
desquitarse. Así pues, una mañana le salió
al encuentro y le dijo:
- Quisiera devolverte la invitación.
¿Quiéres venir a almorzar
conmigo?
La zorra aceptó de buen grado y
la acompaño a su casa.
La comida era realmente apetitosa: un estofado
que olía tan bien, que a la zorra se le hizo agua la boca.
Sólo que estaba servida en vasijas de alto y estrecho
cuello.
La cigüeña podía alcanzar
fácilmente con su propio pico los trozos de carne, pero
la zorra, por más que alargaba la lengua, no conseguía
llegar hasta los manjares.
Hambrienta y de mal humor, la zorra tuvo
que renunciar. La cigüeña le pregunto:
- ¿No te ha gustado mi comida?
Veo que no la tocaste.
- Tu comida era exquisita - respondió la zorra -. Pero su solo aroma
me ha alimentado tanto, que me ha sido imposible probar bocado.
Viendo marchar a la zorra, la cigüeña
reía para si misma mientras pensaba:
"¿No te gustaban las bromas,
hermana?
Pues donde las dan, las toman".
FLASH

Con
la alegría del carnaval que ya se acerca y luciendo una
alegoría típica, estará celebrando mañana
28 de febrero su primer añito, la encantadora niña
Youssi Janeth Arrocha Saldaña; por tal motivo sus orgullos
papitos Pastor y Zugey, piden al Todopoderoso, que siempre guíe
los pasos de este lindo angelito.


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