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Testigo vio a
tres enterrar presuntos restos de Gallego
Rafael
Pérez Jaramillo
El Panamá América

"Pudieron haber sido tres personas"
las que participaron en el entierro de un cuerpo que se presume
sea del sacerdote colombiano Héctor Gallego, confió
ayer a El Panamá América, el testigo que reveló
a la Iglesia Católica el hallazgo del miércoles
en el antiguo cuartel de Los Pumas de Tocumen.
"No te estoy diciendo que
fueron tres, sino que pudieron haber sido tres personas",
contestó con cautela el exmiembro de la Guardia Nacional,
quien prefirió por el momento no hacer mayores declaraciones
al respecto, pero dejó entrever que pronto estaría
dispuesto a hacerlas.
"Si usted quiere divulgar una noticia puede hacerlo",
instruyó el entrevistado haciendo saber que por el momento
deseaba que su nombre o sus generales, no fueran reveladas.
El testigo confirmó lo
publicado por este rotativo días atrás, revelando
que había sido castigado (se le impuso un cuadro) por
sus superiores, en razón de haber averiado un automóvil.
La pena consistía en dejar que durmiera a la intemperie
durante unos días.
El tercero de esos días,
el entrevistado dormía en la parte posterior del vehículo,
cuando escuchó (ya en horas de la madrugada de una fecha
que no precisó) que algo se aproximaba. Más tarde
pudo ver que se trataba de una ambulancia que pertenecía
al cuartel de Los Pumas de Tocumen.
De acuerdo al exmilitar, en ese
antiguo cuartel, sólo se contaba con dos vehículos
que hacían de ambulancia, y apelando a su memoria, reveló
que los números de ambos motorizados para emergencias,
correspondían al 713, uno, y al 556, el otro.
Castigado y oculto bajo una especie
de lona en un pick up, el ex militar, pudo observar la escena
de lo acontecido gracias a que las luces del taller permanecían
encendidas, pues siempre estaban activadas para que el centinela
pudiera vigilar que no se hurtaran alguna pieza.
"Pude ver cuando estaban
enterrando a una persona", dijo el ex miembro de la Guardia
Nacional, y recordó también que en el sitio permanecía
un "centinela" que cumplía con su turno, a quien
se le giró la orden de "cuidar la puerta", sin
embargo aseguró desconocer su identidad.
Preguntado si era cierto que
identificó a dos militares en el sitio, el testigo se
limitó a responder que él "no ha acusado a
nadie" y que eso es algo que "ustedes" deben investigar,
pues "ese no es mi problema", porque entonces "sí
me estaría metiendo en problemas".
Cuando los enterradores se marcharon
del sitio, el testigo se aseguró de precisar el lugar
exacto, para lo cual encaminó sus pisadas desde una viga
del taller, hasta la improvisada tumba, contando los pasos que
tal distancia requería para llegar: "Siete pasos
conté", dijo.
Fuentes ligadas a la investigación
confiaron la semana pasada que el día de la exhumación
se midió la distancia que separaba a la viga premencionada,
del sitio en que se descubrió la osamenta, y el resultado
arrojó una distancia aproximada de seis metros y algo
más.
Preguntado si alguna vez intentó
aproximarse a las autoridades para revelar lo que sabía,
contestó que no, y cuando se le inquirió por qué
no dijo lo que conocía durante el juicio, explicó
que "todo lo que olía" a uniforme militar, iba
preso, y si él iba a contribuir con una causa no debía
ser recluido.
No obstante, resaltó la
motivación "cívica" que lo impulsó
para hablar con la Iglesia Católica: El "valor cívico"
se constata en el esclarecimiento del caso de Héctor Gallego,
expresó, antes de resaltar que no está confirmando
el hallazgo, pero sí pide que se investigue.
Reveló haber contactado
a un sacerdote, a quien narró lo que conocía, y
por intermedio de él pudo entablar contacto con el arzobispo
de Panamá, monseñor José Dimas Cedeño.
A éste le hizo saber que no quería una participación
directa en el asunto.
Recordó que monseñor
le preguntó si podía llamar al fiscal auxiliar,
Carlos Augusto Herrera, a lo que accedió. Tras los acuerdos,
lograron establecer contacto, hasta llegar a la exhumación
de los restos el miércoles. |
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"Pude
ver cuando estaban enterrando a una persona", dijo el ex
miembro de la Guardia Nacional, y recordó también
que en el sitio permanecía un "centinela" que
cumplía con su turno, a quien se le giró la orden
de "cuidar la puerta", sin embargo aseguró desconocer
su identidad. |
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