Viernes 24 de septiembre de 1999


Exmilitar rompe silencio sobre restos de Gallego

Rafael Pérez Jaramillo y Juan Manuel Díaz C.
El Panamá América

El testigo clave que reveló la ubicación de los supuestos restos del sacerdote Héctor Gallego en el cuartel de Los Pumas de Tocumen, es un exmiembro de la Guardia Nacional que se encontraba cumpliendo un cuadro (arresto en el lenguaje militar) cerca de donde fue sepultado el cuerpo, reveló una fuente judicial.

Informó que el testigo afirmó que observó todo lo acontecido, por lo que pudo detallar el punto exacto en donde fue sepultado el sacerdote y denunciar que en la noche en que sucedieron estos hechos habían dos oficiales de la Guardia Nacional presentes en el lugar.

No obstante, el informante descartó la posibilidad de que se pueda reabrir el caso, debido a que considera que en las sumarias instruidas por el Ministerio Público se estableció con claridad la responsabilidad de Nivaldo Madriñán, Melbourne Walker y Eugenio Magallón en la desaparición de Gallego.

A la vez indicó que el reconocimiento de los restos será difícil debido a que a la mandíbula encontrada en Tocumen le faltan algunos dientes, tal vez por la violencia a la que fue sometido el religioso.

Precisó que el médico forense Vicente Pachard está encargado de realizar el trabajo de análisis de los restos y que durante el día de ayer se lograron recuperar nuevas evidencias, entre las que se encuentran un calzoncillo y una tela de camuflaje muy parecida a la utilizada por la Guardia. También señaló que hasta ayer no se había logrado recuperar las dos osamentas restantes que supuestamente se encontraban sepultadas junto a las de Gallego, por lo que los trabajos de investigación continuarán hoy.

Una nota enviada al fiscal auxiliar, Carlos Augusto Herrera, por la Agencia de Investigaciones Especiales señala que uno de los cadáveres que supuestamente reposan en Tocumen puede ser del subteniente Andrés Fistonich, asesinado a principios de 1970 por ser supuestamente informante de la CIA estadounidense.

Por otra parte, el arzobispo José Dimas Cedeño explicó que la información que se mantiene hasta el momento sobre los posibles restos de Gallego "es muy parcial" y que le corresponderá al Ministerio Público emitir el veredicto final en este caso.

Reveló que el dato que dio con el lugar exacto donde aparentemente se encontraban los restos de Gallego se obtuvo a través de una confesión, y negó que Nivaldo Madriñán haya solicitado un encuentro privado con él para informarle sobre el sitio preciso donde fue depositado el cuerpo.

De acuerdo con Dimas Cedeño, el informante se reunió en privado con él y monseñor Rosendo Torres, obispo de Chitré, a cambio de que su identidad no fuera revelada.

Explicó que luego de ello personalmente le solicitó a las autoridades de la Fiscalía Auxiliar realizar las investigaciones sobre la veracidad de la información.
Indicó que la diligencia se inició a las nueve de la mañana con utensilios manuales, pero posteriormente, debido a la profundidad en la que se encontraban los restos, fue necesario utilizar una retroexcavadora para ayudar a remover la tierra.

Monseñor precisó que de acuerdo al forense todas las pruebas preliminares indican que en un 90% que se trata de los restos mortales del padre Gallego.
Por otro lado, negó que la Iglesia Católica esté buscando que el caso sea reabierto, tomando en cuenta que la ley impide que los implicados sean juzgados más de una vez por el mismo supuesto delito.



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El informante reveló que el dato que dio con el lugar exacto donde aparentemente se encontraban los restos de Gallego se obtuvo a través de una confesión, y negó que Nivaldo Madriñán haya solicitado un encuentro privado con él para informarle sobre el sitio preciso donde fue depositado el cuerpo.
 

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