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Walker tiene
la palabra
Rafael
Pérez Jaramillo
El Panamá América

Las nuevas revelaciones del testigo que condujo
a la Iglesia Católica hacia los probables restos de Héctor
Gallego pulsan, una vez más, la credibilidad de Melbourne
Walker.
Como quedó estampado negro
sobre blanco en una declaración que reposa en el Tomo
I de las sumarias, Walker juró en 1971, que nada sabía
acerca de cómplices o encubridores del secuestro. Pero
21 años después se desdijo cuando reveló
al padre Guardia que otros participaron en la trama.
El Panamá América
ha venido insistiendo en lograr la versión de Walker,
por medio de una entrevista, pero su abogado ha hecho saber que
de momento ello no sería posible, hasta tanto no se conozcan
en propiedad los resultados de la tan esperada prueba del ADN.
No obstante, el letrado admitió
hablar acerca de las interrogantes que semanas atrás venía
atizando lo concerniente al caso. ¿Por qué hablan
Fonseca y los condenados del Tomo XII de las Sumarias como el
documento en el que se pueden hallar las pruebas para resolver
el caso?
¿Por qué citaron
a personas como Edilberto del Cid de los Macho de Monte y luego
desistieron tal citación? ¿Por qué dijo
Walker en 1971 desconocer más datos del caso y dos décadas
más tarde, admitió conocer a otros posibles involucrados
en el crimen contra Gallego? ¿Dirá esta vez la
verdad? Walker tiene la palabra.
No solo Melbourne Walker podría
estar taponando sus secretos. Nombres como el de Ricardo Garibaldo,
Moisés Correa, quienes estaban a cargo del Cuartel Los
Pumas de Tocumen, podrían estar camino a destapar aquello
que por años, muy probablemente han silenciado.
El Panamá América
intentó en reiteradas oportunidades conversar con Ricardo
Garibaldo, sin éxito. Se logró entablar contacto
con Guillermo Wong Guizado quien aclaró no formar parte
de la co jefatura de Los Pumas de Tocumen para junio de 1971,
y que desde agosto viajó a Francia.
Este rotativo también
supo que Aquilino Sieiro mencionó que estuvo atendiendo
cursos de la Escuela de las Américas, para las fechas
del suceso, mientras que Moisés Correa, quien se menciona
como subjefe del Cuartel Los Pumas, habló vía telefónica
con El Panamá América, rehusando conversar en ese
momento, pero prometiendo entablar contacto posteriormente.
Las nuevas revelaciones formuladas
por el testigo clave, embrollan aún más el caso
de Walker, cuando asegura haber visto a este subalterno de Noriega,
enterrando un cuerpo en Tocumen. El testigo dijo que enterró
el cuerpo en compañía de "Palanca" el
escolta de Omar Torrijos, general a quien varias veces Walker
acompañó a Santa Fe.
Así consta en una declaración
jurada de Melbourne Walker, contenida en el Tomo Cuarto de las
Sumarias. Este ex miembro del G-2 reveló en esa declaración
jurada que cuando "acompañaba" a Torrijos a
Santa Fe "eventualmente veía", al sacerdote
Héctor Gallego.
La primera reacción ante
la revelación del testigo clave que condujo a la Iglesia
Católica hacia una osamenta en Tocumen que se presume
sea la de Héctor Gallego, fue la del abogado Ramiro Fonseca.
"Walker no enterró a nadie", aseguró
la noche previa a la publicación.
Guillermo, el hijo de Melbourne
Walker, también salió al paso de la versión
diciendo que su padre es "inocente". Puso en duda la
versión del testigo haciendo ver que si él reconoció
a un escolta de Torrijos que ya murió y a su padre ¿por
qué no se acuerda de la tercera persona y del centinela?
El testigo clave aclaró
en su oportunidad, que sí vio a la tercera persona, pero
que desconoce quién es porque no la había visto
antes. Por esa razón dice no saber de quién se
trata, y en cuanto al centinela, dijo no recordar cuál
de ellos estaba cumpliendo turno de vigilancia esa noche.
En reiteradas oportunidades,
los acusados han intentado dirigir la atención hacia el
tomo 12 de las sumarias instruidas por el crimen contra el sacerdote
Héctor Gallego. ¿Qué contiene ese tomo 12
que tanto arguyen?
Ramiro Fonseca, el abogado defensor
de Nivaldo Madriñán y Melbourne Walker, respondió
en una reciente entrevista que en el expediente contenido en
los últimos tomos de prueba se demostraron aspectos clave
según una carta que él (Walker) envió al
padre Guardia.
Fonseca se refiere a una misiva
cursada al sacerdote jesuita en 1992, en la que, según
el abogado, se detallaba que el padre Gallego había llegado
vivo a Panamá, que fue conducido a una casa próxima
a María Inmaculada denominada La Charquita, y que fue
visto vivo en ese lugar.
A partir de entonces, dice Fonseca,
comenzamos a "introducir una serie de elementos", entre
los cuales se menciona que Walker fue contactado por los Macho
de Monte, en el Hotel Magnolia en Santiago de Veraguas. Los tres
miembros de esta compañía eran Edilberto del Cid,
Juan González (difunto) y Flaco Espinoza.
Según citó Fonseca
de la carta, siguiendo instrucciones del jefe del G-2, Manuel
Antonio Noriega, Walker explicó a los Macho de Monte la
ubicación del padre, y luego se retiró a Panamá,
donde se demostró que se encontraba el 9 y 10 de junio.
Su viaje se confirmó con recibos de Transporte de Veraguas.
Continuando con sus argumentaciones,
Fonseca dijo que podría resultar "verídica
la información" que apunta a que el padre fue llevado
a la Fuerza Aérea de Tocumen, o al Cuartel de los Pumas,
y en tal sentido recordó aquello incluido por ellos en
el Tomo 12.
Según el abogado se acreditó
en la página 4411 del expediente que el jefe del Cuartel
de Tocumen, llamado Los Pumas, era Ricardo Garibaldo Figueroa
y que existía físicamente como cuartel. De igual
forma operaba la Fuerza Aérea comandada por Alberto Purcell.
En ese mismo expediente, según
el abogado defensor de Walker, se acreditó que el jefe
de los Macho de Monte para la fecha era el capitán Edilberto
del Cid, y que el teniente Juan José González Carrasco
(hoy difunto) también integraba parte de la compañía
Macho de Monte.
Conforme a lo expuesto por el
letrado, en la página 4412 del Tomo 12, la fuerza pública
remitió una fotografía de Juan González
Carrasco, miembro de los Macho de Monte, a quien Walker señala
en su nota como uno de los captores del sacerdote colombiano.
Siguió argumentando que
cuando se compara esa fotografía fechada por las proximidades
de los setenta, con la foto de Walker, incluida en la página
3550 del expediente, se puede determinar la existencia de "rasgos
similares" entre uno y otro.
Si durante el juicio Fonseca
y los imputados solicitaron la práctica de pruebas testimoniales
de militares como Edilberto del Cid, jefe de los Macho de Monte,
y otros ¿por qué después desistieron tales
testimonios si se supone que conducían a probar quiénes
participaron en el secuestro de Gallego? Fonseca admitió
que tales citaciones se presentaron. Se remitió a las
páginas 4415 y la 4423, del Tomo 12 del expediente, donde
se solicitó entre otros testigos a Alexis Watson Castillo,
quien nunca acudió a la audiencia, a pesar de que la Fiscalía
de Chiriquí lo había notificado. "Pedimos
que el Tribunal fuera a Miami para interrogar y tomar declaración
a Manuel Antonio Noriega, y la magistrada Delia Carrizo negó
la prueba. Citamos a Roberto Díaz Herrera cuando estaba
en Venezuela pero la Magistrada negó la prueba",
reprochó Fonseca.
También se citó
a Edilberto del Cid, a Rodrigo García Ramírez,
José Manuel Araúz, de Armando Abel Contreras, Antonio
Gaspar Suárez, a Rubén Darío Paredes, a
Florencio Flores, algunos de ellos del Estado Mayor vigente en
1971, pero explicó el abogado, que la mayoría no
se hallaba en Panamá.
Según Fonseca, Nivaldo
Madriñán encaraba una cautelación de bienes
por disposición de la DRP, mientras que los gastos para
traer y hospedar a sus testigos, rondaban los 9 mil dólares.
"No teníamos la solvencia económica para sufragar
los gastos", protestó el abogado.
Se le preguntó por qué
desistió de la citación de Edilberto del Cid, si
residía en Chiriquí y no da la impresión
de representar mayores gastos, y a ello respondió que
"a través de los familiares de él (porque
es pariente de la esposa de Madriñán) había
mandado a decir que no iba a declarar".
Como publicamos en otra entrega,
sin lograr una versión del emplazado, Melbourne Walker
juró en 1971, lo que 21 años más tarde desdijo.
Ahora Fonseca en la entrevista, explicó la razón
de tal pugna de versiones.
Como se sabe, en 1971 el entonces
procurador Olmedo Miranda, tomó una declaración
"jurada" a Walker. Su pregunta fue: "¿Diga
el declarante si usted ha obtenido alguna información
que permita identificar al autor, cómplices o encubridores
de la desaparición del sacerdote Héctor Gallego".
Walker, muy lejos de pensar que
en 1992 estaría diciendo otra cosa, respondió:
"No tengo ninguna información, sólo he oído
decir lo que dicen los periódicos y la televisión".
Pero en la carta del padre Guardia, cursada en 1992 dijo haber
entregado información sobre Gallego a los Macho de Monte.
Inquirido al respecto, el abogado
de Walker respondió a esta interrogante: "Te voy
a dar la respuesta. En 1971, no se podía hablar".
¿Y ahora?, se le preguntará
a Walker cuando se logre concertar la entrevista, que de acuerdo
a su abogado Fonseca, no se hará efectiva hasta tanto
se conozcan los resultados de la prueba del ADN. Mientras tanto,
Walker tiene la palabra. |