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Testigo implica
a jefes del cuartel de Tocumen
Rafael
Pérez Jaramillo y Arnulfo Barroso Watson
El Panamá América

SEGUNDA ENTREGA
Exjefes militares al mando en el cuartel de Los
Pumas de Tocumen "definitivamente" tenían conocimiento
de lo acontecido en junio de 1971, cuando se enterró el
presunto cuerpo de Héctor Gallego, dijo el testigo clave
que reveló a la Iglesia Católica el posible paradero
del sacerdote colombiano.
El informante implicó
indirectamente en el entierro de este cadáver a las autoridades
del cuartel, al señalar que "definitivamente"
ellos tenían conocimiento de lo que ocurrió aquella
noche, entre los cuales mencionó al entonces capitán
Ricardo Garibaldo Figueroa, como el jefe de Los Pumas.
El Panamá América contactó a Garibaldo,
quien declinó por ahora hablar del tema.
"Este individuo tiene que
ser culpable indirecto", expresó durante la entrevista
el testigo clave, al referirse a Garibaldo, quien compartía
el mando del cuartel con los entonces tenientes Moisés
Correa y Aquilino Sieiro.
No obstante, en una reciente
carta pública, Sieiro aseguró que por la fecha
en que se dio la captura de Gallego sus funciones en Tocumen
solamente se suscribían a las de "oficial de guardia
y jefe de pelotón".
Sieiro agregó que en esa
época hacía "cursos de entrenamiento en Fuerte
Gulick y Sherman en Colón". Por otro lado, el coronoel
(r) Guillermo Wong rechazó ayer que en esa época
fungiera como uno de los jefes en el cuartel de Tocumen y sostuvo
que se encontraba fuera del país.
"Tenía que haber
un oficial de guardia, quien debía contar [con el aval]
del jefe del cuartel", dijo el testigo clave, cuando se
le planteó si los tres sepultureros de esa noche debían
contar con una orden expresa de un superior para que el centinela
los dejara pasar a la media noche a esa instalación militar.
Añadió que el capitán
Garibaldo debía conocer que los tres militares que hacían
el trabajo de enterradores ingresaban al cuartel, y debía
saber además con qué propósito lo hacían,
"porque el oficial que estuviera de turno, sea quién
sea en ese tiempo, estaba en la obligación de llamar a
mi capitán".
También existe la posibilidad
de que el jefe del cuartel, antes de que se fuera de la instalación
militar recibiera instrucciones del "Comando de allá"
que llamara y dijera: "Voy a mandar una cosa allá
así, así, así..", y el jefe de Tocumen
a su vez diera al oficial de turno las instrucciones para permitir
que se cumpliera la misión.
"Ven acá, aquí
van a venir tres hombres a motor pool para una misión.
No los perjudique, usted déjelos allá, le quitan
el centinela, etc.", ilustró el testigo dibujando
una idea de la forma en que se giraban las órdenes para
cumplir determinadas misiones. "Yo sí oí esa
noche que le dijeron al centinela con voz enérgica: "Centinela,
vaya a cuidar su puerta allá", evocó el entrevistado,
quien enseguida fue inquirido acerca de la persona que gritó
esa orden, a lo que contestó: "Creo que fue Rafael
Castro Ibarra, alias Palanca, quien por entonces fungía
como escolta de Torrijos".
Entre los nombres de los centinelas
que normalmente se rotaban para hacer los turnos, recuerda a
Julio Rodríguez (jubilado en Chiriquí posteriormente)
quien no estaba de turno ese día, y también a otro
vigilante que respondía al nombre de Modesto Rojas.
La fuente hizo notar que el jefe
del cuartel de Los Pumas en la época en que se enterró
el presunto cadáver de Gallego, el entonces capitán
Garibaldo, se jubiló como teniente coronel; Moisés
Correa, llegó a teniente coronel y Aquilino Sieiro, a
teniente coronel.
"Garibaldo era el que cargaba
el maletín de los billetes (cuando andaba con el general
Torrijos)", dijo la fuente y evocó su aparición
en la "famosa foto de Bayano" en la que figura el general
Torrijos inmerso en el agua, secundado por Garibaldo a sus espaldas.
De acuerdo al libro "El
general volvió", tuvieron una destacada participación
a favor de Torrijos en el contragolpe de 1969, el mayor Manuel
Noriega, comandante de la 5ta. Zona Militar, Garibaldo, segundo
jefe de esta compañía y el teniente Edilberto del
Cid de los "Macho de Monte".
También se menciona en
el mismo libro a "uno de los guardaespaldas" del general
Torrijos, "Palanca", como la persona que se encontraba
detenida cuando se suscitó un incidente de fuego en momentos
en que ya Torrijos estaba por terminar de retomar el poder en
diciembre de 1969.
Cuando el ambiente estaba casi
controlado se observó el desplazamiento de una tropa hacia
el Cuartel Central y como se desconocían sus fines, "Palanca"
inició disparos de ametralladora, como punto final en
la retoma del poder del general en 1969. |