Viernes 8 de octubre de 1999


Testigo implica a jefes del cuartel de Tocumen

Rafael Pérez Jaramillo y Arnulfo Barroso Watson
El Panamá América

SEGUNDA ENTREGA
E
xjefes militares al mando en el cuartel de Los Pumas de Tocumen "definitivamente" tenían conocimiento de lo acontecido en junio de 1971, cuando se enterró el presunto cuerpo de Héctor Gallego, dijo el testigo clave que reveló a la Iglesia Católica el posible paradero del sacerdote colombiano.

El informante implicó indirectamente en el entierro de este cadáver a las autoridades del cuartel, al señalar que "definitivamente" ellos tenían conocimiento de lo que ocurrió aquella noche, entre los cuales mencionó al entonces capitán Ricardo Garibaldo Figueroa, como el jefe de Los Pumas.
El Panamá América contactó a Garibaldo, quien declinó por ahora hablar del tema.

"Este individuo tiene que ser culpable indirecto", expresó durante la entrevista el testigo clave, al referirse a Garibaldo, quien compartía el mando del cuartel con los entonces tenientes Moisés Correa y Aquilino Sieiro.

No obstante, en una reciente carta pública, Sieiro aseguró que por la fecha en que se dio la captura de Gallego sus funciones en Tocumen solamente se suscribían a las de "oficial de guardia y jefe de pelotón".

Sieiro agregó que en esa época hacía "cursos de entrenamiento en Fuerte Gulick y Sherman en Colón". Por otro lado, el coronoel (r) Guillermo Wong rechazó ayer que en esa época fungiera como uno de los jefes en el cuartel de Tocumen y sostuvo que se encontraba fuera del país.

"Tenía que haber un oficial de guardia, quien debía contar [con el aval] del jefe del cuartel", dijo el testigo clave, cuando se le planteó si los tres sepultureros de esa noche debían contar con una orden expresa de un superior para que el centinela los dejara pasar a la media noche a esa instalación militar.

Añadió que el capitán Garibaldo debía conocer que los tres militares que hacían el trabajo de enterradores ingresaban al cuartel, y debía saber además con qué propósito lo hacían, "porque el oficial que estuviera de turno, sea quién sea en ese tiempo, estaba en la obligación de llamar a mi capitán".

También existe la posibilidad de que el jefe del cuartel, antes de que se fuera de la instalación militar recibiera instrucciones del "Comando de allá" que llamara y dijera: "Voy a mandar una cosa allá así, así, así..", y el jefe de Tocumen a su vez diera al oficial de turno las instrucciones para permitir que se cumpliera la misión.

"Ven acá, aquí van a venir tres hombres a motor pool para una misión. No los perjudique, usted déjelos allá, le quitan el centinela, etc.", ilustró el testigo dibujando una idea de la forma en que se giraban las órdenes para cumplir determinadas misiones. "Yo sí oí esa noche que le dijeron al centinela con voz enérgica: "Centinela, vaya a cuidar su puerta allá", evocó el entrevistado, quien enseguida fue inquirido acerca de la persona que gritó esa orden, a lo que contestó: "Creo que fue Rafael Castro Ibarra, alias Palanca, quien por entonces fungía como escolta de Torrijos".

Entre los nombres de los centinelas que normalmente se rotaban para hacer los turnos, recuerda a Julio Rodríguez (jubilado en Chiriquí posteriormente) quien no estaba de turno ese día, y también a otro vigilante que respondía al nombre de Modesto Rojas.

La fuente hizo notar que el jefe del cuartel de Los Pumas en la época en que se enterró el presunto cadáver de Gallego, el entonces capitán Garibaldo, se jubiló como teniente coronel; Moisés Correa, llegó a teniente coronel y Aquilino Sieiro, a teniente coronel.

"Garibaldo era el que cargaba el maletín de los billetes (cuando andaba con el general Torrijos)", dijo la fuente y evocó su aparición en la "famosa foto de Bayano" en la que figura el general Torrijos inmerso en el agua, secundado por Garibaldo a sus espaldas.

De acuerdo al libro "El general volvió", tuvieron una destacada participación a favor de Torrijos en el contragolpe de 1969, el mayor Manuel Noriega, comandante de la 5ta. Zona Militar, Garibaldo, segundo jefe de esta compañía y el teniente Edilberto del Cid de los "Macho de Monte".

También se menciona en el mismo libro a "uno de los guardaespaldas" del general Torrijos, "Palanca", como la persona que se encontraba detenida cuando se suscitó un incidente de fuego en momentos en que ya Torrijos estaba por terminar de retomar el poder en diciembre de 1969.

Cuando el ambiente estaba casi controlado se observó el desplazamiento de una tropa hacia el Cuartel Central y como se desconocían sus fines, "Palanca" inició disparos de ametralladora, como punto final en la retoma del poder del general en 1969.



PORTADA

Ricardo Garibaldo, Jefe del Cuartel de Tocumen cuando el testigo asegura que se enterraron los presuntos restos de Gallego, llegó a ser el principal encargado de la seguridad del General Torrijos.
 

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