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Ubican presuntos
restos de Gallego

Padre
Héctor Gallego
Juan Manuel
Díaz C. y Rafael Pérez Jaramillo
El Panamá América

La Fiscalía Auxiliar, en presencia de la
alta jerarquía de la Iglesia Católica, exhumó
ayer en los terrenos en donde estuvo ubicado el cuartel del Batallón
Los Pumas de Tocumen de las extintas Fuerzas de Defensa los restos
de una persona que se presume sea el padre colombiano Héctor
Gallego, desaparecido el 9 de junio de 1971.
En horas de la tarde efectivos
de la policía acordonaban las instalaciones de la Escuela
de Oficiales doctor Justo Arosemena, mientras autoridades de
la Fiscalía procedían a excavar en un sitio donde
se presume permanecían los restos del religioso.
El fiscal auxiliar, Carlos Augusto
Herrera, afirmó a El Panamá América que
"existen muchas probabilidades" de que los restos encontrados
correspondan a Gallego, sin embargo, indicó que se debe
esperar la evaluación de medicatura forense para estar
seguros.
Señaló que los
restos encontrados tienen mucho tiempo de estar sepultados y
corresponden con la época en que desapareció el
cura. Añadió que su ubicación se logró
mediante una información suministrada por miembros de
la Iglesia Católica.
Herrera expresó que el
cráneo de los restos encontrados tenía un golpe
en la cabeza y las piernas fracturadas, las cuales fueron atadas
con cinta adhesiva.
Detalló que "ahora
es necesario realizar un trabajo científico muy profesional
para determinar la correspondencia entre los restos encontrados
y las características físicas del sacerdote".
Cuando se le preguntó
cómo se obtuvo la información acerca del hallazgo,
Herrera contestó que "hubo información de
la Iglesia", que está muy bien informada, y al mismo
tiempo reveló que con los restos se encontraron unas piezas
de vestir.
"Está la ropa, la
camisa que parecía una pijama, está el pantalón
y probablemente", reveló Herrera, antes de adelantar
que hoy vamos a hacer otro intento, debido que se sospecha haya
otro cuerpo.
Preguntado acerca del tiempo
que se calcula podría tener la osamenta, el funcionario
respondió que "más de veinte años".
Confirmó que existe un
"testigo", lo que después fue corroborada por
el sacerdote jesuita Fernando Guardia. "Hay una indicación,
un testigo que no sé quién es, que pone a todo
el andamiaje investigativo de Panamá", a iniciar
sus pesquisas, dijo el sacerdote.
Trascendió que la información
fue obtenida por un sacerdote a través de un secreto de
confesión de una persona que reveló el paradero
del cuerpo con el compromiso de mantener en reserva su identidad.
Una fuente judicial manifestó
que hace semanas tuvo conocimiento de la existencia de informes
sobre la presunta existencia en la antigua base de los Pumas
en Tocumen de los restos de Gallego.
Por otra parte, la hermana de
Héctor Gallego, Irma Gallego, habló por la radioemisora
Caracol, donde expresó que el hallazgo es causa de "mucha
impresión", porque sus familiares no contaban con
nada, ya que después de "tanto investigar, y tanto
averiguar nunca se supo... pues es un milagro de Dios".
"Estoy asombrada, asustada,
nerviosa, porque se imaginan ustedes después de tantos
años, saber en realidad lo que pasó con él
y donde están sus restos para nosotros es un milagros
de Dios", expresó.
Preguntada acerca de lo que haría
la familia con respecto a los restos, la entrevistada respondió
que se imagina que querrán trasladar los restos para sepultarlos
en Colombia, sin embargo condicionó tal decisión
a ser conversada con sus hermanos, pues ya sus padres fallecieron.
En tanto, el sacerdote Fernando
Guardia Jaén dijo que el hallazgo para la Iglesia es histórico,
porque quizás ahora se pueda saber qué pasó
con Héctor Gallego, quien fue desaparecido "por ser
fiel al Evangelio y defender a los pobres".
Guardia aseguró que este
descubrimiento es de primera magnitud en la vida del pueblo panameño
y la Iglesia y que ahora corresponde a las autoridades realizar
el trabajo para comprobar la identidad de los restos.
Reveló que el procurador
José Antonio Sossa le aseguró que se agotarán
todas las investigaciones científicas para determinar
si los restos corresponden o no a Gallego y quiénes habrían
depositado su cuerpo allí.
Afirmó que ahora se podrán
disipar todas las incógnitas y especulaciones de si Héctor
fue tirado al mar, arrojado a un río o enterrado en Divisa
y se podrá establecer concretamente cómo ocurrió
su fallecimiento.
Carlos Lee, abogado de la Iglesia
durante el juicio seguido a los militares Nivaldo Madriñán
Aponte, Melbourne Walker y Eugenio Magallón, aseguró
que si se establece que los restos encontrados corresponden a
Gallego "se tendrá parte de la tarea que se dejó
inconclusa durante el proceso realizado en Penonomé".
Según el jurista, si se
"dan nuevas revelaciones sobre la vinculación de
otras personas en el asesinato de Gallego cabría la posibilidad
de encausarlas penalmente".
También sostuvo que esto
dejaría el camino abierto para la canonización
de Gallego, ya que ésta se había obstaculizado
por no haber encontrado su cuerpo. Detalló que para los
hermanos de Gallego sería el momento de encontrar la paz
y tener la posibilidad de darle cristiana sepultura.
En tanto el expresidente del
Comité Panameño por los Derechos Humanos, Osvaldo
Velázquez, indicó que si se confirma que el cuerpo
encontrado en el antiguo Cuartel de los Pumas de Tocumen corresponde
a Gallego "quedaría plenamente acreditado que fueron
los militares quienes lo asesinaron y confirmaría históricamente
su culpabilidad".
Velázquez propuso que
el "cuerpo de Héctor sea enterrado en Santa Fe, Veraguas,
y que allí se erija un monumento en su memoria, por ser
el lugar en donde trabajó por los más pobres y
necesitados".
Aproximadamente a las 8:30 de
la noche, se observó a funcionarios portando una sábana
en la que se presume permanecían envueltas las osamentas
del finado presbítero, siendo depositadas en el vehículo
de la Fiscalía Auxiliar, camino a la morgue del Hospital
Santo Tomás.
A esa hora estaban en el área del hallazgo, el director
de la Policía Nacional, Carlos Barés; el arzobispo
de Panamá, José Dimas Cedeño; el sacerdote
Conrado Sanjur, altos funcionarios de la Fiscalía Auxiliar,
miembros de la DIIP y de la Policía Técnica Judicial
(PTJ).
Gallego fue secuestrado la noche
del miércoles 9 de junio de 1971, en la comunidad campesina
veragüense de Santa Fe, donde había impulsado la
organización de los campesinos en una Cooperativa, hecho
que le granjeó la animadversión de dueños
de poderosos negocios del área.
Por el "homicidio", de Héctor Gallego, y tras
un juicio que se inició el 26 de octubre de 1993, fueron
hallados culpables el 21 de noviembre del mismo año, Melbourne
Walker, Eugenio Magallón (actualmente prófugo)
y Nivaldo Madriñán, mientras que el viernes 29
de abril Oscar Agrazal fue absuelto.
La versión de los restos
enterrados en Tocumen tiene antecedentes, pues una nota de prensa
fechada en junio de 1992, revela que el fiscal especial Carlos
Herrera, dijo tener informes sobre la existencia de una fosa
común en las instalaciones de lo que era el Servicio Aéreo
Nacional (SAN).
Otra fuente, cuya identidad se
guardó, citada por la misma versión de prensa,
dijo que los datos mencionados por Herrera, habían sido
suministrados por un oficial activo de la Fuerza Pública,
pero éste posteriormente evitó brindar más
detalles argumentando razones de seguridad |