Jueves 23 de septiembre de 1999


Ubican presuntos restos de Gallego


Padre Héctor Gallego

Juan Manuel Díaz C. y Rafael Pérez Jaramillo
El Panamá América

La Fiscalía Auxiliar, en presencia de la alta jerarquía de la Iglesia Católica, exhumó ayer en los terrenos en donde estuvo ubicado el cuartel del Batallón Los Pumas de Tocumen de las extintas Fuerzas de Defensa los restos de una persona que se presume sea el padre colombiano Héctor Gallego, desaparecido el 9 de junio de 1971.

En horas de la tarde efectivos de la policía acordonaban las instalaciones de la Escuela de Oficiales doctor Justo Arosemena, mientras autoridades de la Fiscalía procedían a excavar en un sitio donde se presume permanecían los restos del religioso.

El fiscal auxiliar, Carlos Augusto Herrera, afirmó a El Panamá América que "existen muchas probabilidades" de que los restos encontrados correspondan a Gallego, sin embargo, indicó que se debe esperar la evaluación de medicatura forense para estar seguros.

Señaló que los restos encontrados tienen mucho tiempo de estar sepultados y corresponden con la época en que desapareció el cura. Añadió que su ubicación se logró mediante una información suministrada por miembros de la Iglesia Católica.

Herrera expresó que el cráneo de los restos encontrados tenía un golpe en la cabeza y las piernas fracturadas, las cuales fueron atadas con cinta adhesiva.

Detalló que "ahora es necesario realizar un trabajo científico muy profesional para determinar la correspondencia entre los restos encontrados y las características físicas del sacerdote".

Cuando se le preguntó cómo se obtuvo la información acerca del hallazgo, Herrera contestó que "hubo información de la Iglesia", que está muy bien informada, y al mismo tiempo reveló que con los restos se encontraron unas piezas de vestir.

"Está la ropa, la camisa que parecía una pijama, está el pantalón y probablemente", reveló Herrera, antes de adelantar que hoy vamos a hacer otro intento, debido que se sospecha haya otro cuerpo.

Preguntado acerca del tiempo que se calcula podría tener la osamenta, el funcionario respondió que "más de veinte años".

Confirmó que existe un "testigo", lo que después fue corroborada por el sacerdote jesuita Fernando Guardia. "Hay una indicación, un testigo que no sé quién es, que pone a todo el andamiaje investigativo de Panamá", a iniciar sus pesquisas, dijo el sacerdote.

Trascendió que la información fue obtenida por un sacerdote a través de un secreto de confesión de una persona que reveló el paradero del cuerpo con el compromiso de mantener en reserva su identidad.

Una fuente judicial manifestó que hace semanas tuvo conocimiento de la existencia de informes sobre la presunta existencia en la antigua base de los Pumas en Tocumen de los restos de Gallego.

Por otra parte, la hermana de Héctor Gallego, Irma Gallego, habló por la radioemisora Caracol, donde expresó que el hallazgo es causa de "mucha impresión", porque sus familiares no contaban con nada, ya que después de "tanto investigar, y tanto averiguar nunca se supo... pues es un milagro de Dios".

"Estoy asombrada, asustada, nerviosa, porque se imaginan ustedes después de tantos años, saber en realidad lo que pasó con él y donde están sus restos para nosotros es un milagros de Dios", expresó.

Preguntada acerca de lo que haría la familia con respecto a los restos, la entrevistada respondió que se imagina que querrán trasladar los restos para sepultarlos en Colombia, sin embargo condicionó tal decisión a ser conversada con sus hermanos, pues ya sus padres fallecieron.

En tanto, el sacerdote Fernando Guardia Jaén dijo que el hallazgo para la Iglesia es histórico, porque quizás ahora se pueda saber qué pasó con Héctor Gallego, quien fue desaparecido "por ser fiel al Evangelio y defender a los pobres".

Guardia aseguró que este descubrimiento es de primera magnitud en la vida del pueblo panameño y la Iglesia y que ahora corresponde a las autoridades realizar el trabajo para comprobar la identidad de los restos.

Reveló que el procurador José Antonio Sossa le aseguró que se agotarán todas las investigaciones científicas para determinar si los restos corresponden o no a Gallego y quiénes habrían depositado su cuerpo allí.

Afirmó que ahora se podrán disipar todas las incógnitas y especulaciones de si Héctor fue tirado al mar, arrojado a un río o enterrado en Divisa y se podrá establecer concretamente cómo ocurrió su fallecimiento.

Carlos Lee, abogado de la Iglesia durante el juicio seguido a los militares Nivaldo Madriñán Aponte, Melbourne Walker y Eugenio Magallón, aseguró que si se establece que los restos encontrados corresponden a Gallego "se tendrá parte de la tarea que se dejó inconclusa durante el proceso realizado en Penonomé".

Según el jurista, si se "dan nuevas revelaciones sobre la vinculación de otras personas en el asesinato de Gallego cabría la posibilidad de encausarlas penalmente".

También sostuvo que esto dejaría el camino abierto para la canonización de Gallego, ya que ésta se había obstaculizado por no haber encontrado su cuerpo. Detalló que para los hermanos de Gallego sería el momento de encontrar la paz y tener la posibilidad de darle cristiana sepultura.

En tanto el expresidente del Comité Panameño por los Derechos Humanos, Osvaldo Velázquez, indicó que si se confirma que el cuerpo encontrado en el antiguo Cuartel de los Pumas de Tocumen corresponde a Gallego "quedaría plenamente acreditado que fueron los militares quienes lo asesinaron y confirmaría históricamente su culpabilidad".

Velázquez propuso que el "cuerpo de Héctor sea enterrado en Santa Fe, Veraguas, y que allí se erija un monumento en su memoria, por ser el lugar en donde trabajó por los más pobres y necesitados".

Aproximadamente a las 8:30 de la noche, se observó a funcionarios portando una sábana en la que se presume permanecían envueltas las osamentas del finado presbítero, siendo depositadas en el vehículo de la Fiscalía Auxiliar, camino a la morgue del Hospital Santo Tomás.
A esa hora estaban en el área del hallazgo, el director de la Policía Nacional, Carlos Barés; el arzobispo de Panamá, José Dimas Cedeño; el sacerdote Conrado Sanjur, altos funcionarios de la Fiscalía Auxiliar, miembros de la DIIP y de la Policía Técnica Judicial (PTJ).

Gallego fue secuestrado la noche del miércoles 9 de junio de 1971, en la comunidad campesina veragüense de Santa Fe, donde había impulsado la organización de los campesinos en una Cooperativa, hecho que le granjeó la animadversión de dueños de poderosos negocios del área.
Por el "homicidio", de Héctor Gallego, y tras un juicio que se inició el 26 de octubre de 1993, fueron hallados culpables el 21 de noviembre del mismo año, Melbourne Walker, Eugenio Magallón (actualmente prófugo) y Nivaldo Madriñán, mientras que el viernes 29 de abril Oscar Agrazal fue absuelto.

La versión de los restos enterrados en Tocumen tiene antecedentes, pues una nota de prensa fechada en junio de 1992, revela que el fiscal especial Carlos Herrera, dijo tener informes sobre la existencia de una fosa común en las instalaciones de lo que era el Servicio Aéreo Nacional (SAN).

Otra fuente, cuya identidad se guardó, citada por la misma versión de prensa, dijo que los datos mencionados por Herrera, habían sido suministrados por un oficial activo de la Fuerza Pública, pero éste posteriormente evitó brindar más detalles argumentando razones de seguridad


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De confirmarse que estos son los restos de Gallego, se comprobaría que fueron los militares los que secuestraron al sacerdote a principios de la dictadura militar en Santa Fe de Veraguas.
 

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