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Mujeres rompen
tradición política española

Madrid
Agencias Internacionales
En
un hecho sin precedentes en Europa, dos mujeres asumieron ayer
la presidencia del Congreso de los Diputados y el Senado de España,
simbolizando la feminización progresiva de la vida política
española.
España también eligió
por primera vez a una mujer presidenta de la Cámara de
los Diputados: la parlamentaria Luisa Fernanda Rudi, de 49 años,
que reemplazará a su colega Federico Trillo, que debe
obtener un ministerio en el próximo Gobierno de José
María Aznar.
Por su parte, Esperanza Aguirre, de 48
años, fue reelegida para presidir el Senado, cargo que
ejercía desde febrero de 1999.
Ambas parlamentarias pertenecen al centro-derechista
Partido Popylar (PP), que ganó por mayoría absoluta
las elecciones legislativas del pasado 12 de marzo, y simbolizan
la feminización progresiva de la vida política
española, sin cuotas ni paridad impuestas.
La presencia de dos mujeres a la cabeza
de ambas cámaras legislativas "es un hecho histórico
que refleja la realidad y la evolución de la sociedad
española", afirmó el portavoz del Gobierno,
Josep Piqué.
Pero, más allá de este símbolo,
la participación de las españolas en la vida política
de su país progresa en cada escrutinio, pasando del 16%
al 22% la cantidad de mujeres elegidas diputadas entre 1993 y
1996, año en que llegó al poder el presidente Aznar.
Esta proporción aumentó nuevamente con ocasión
de las elecciones del pasado 12 de marzo, llegando al 28,28%
(99 elegidas sobre 350 diputados).
Con esta cifra, España --país
de reputación machista, donde las mujeres votan desde
1931-- se aproxima a Alemania (30,9%) y se transforma en un ejemplo
a seguir por sus vecinos latinos, Portugal (18,7%), Italia (11,1%)
o Francia (10,9%), según estadísticas de la Unión
Interparlamentaria (www.ipu.org).
"No creo que se ocupen puestos de
responsabilidad por el solo hecho de ser mujer. Estamos contra
las cuotas", había dicho antes de su elección
Luisa Fernanda Rudi, en declaraciones al diario madrileño
El Mundo.
"Las mujeres del Partido Popular hemos
sido pioneras. Fuimos las primeras en llegar al Congreso de los
Diputados, en 1986, y enseguida estuvimos en la vanguardia luchando
codo a codo con nuestros colegas masculinos", afirmó.
Para la nueva presidenta del parlamento,
"no habrá más igualdad entre hombres y mujeres
porque una mujer preside el Congreso, pero esto puede facilitar
que otras mujeres puedan ocupar puestos de responsabilidad".
Esperanza Aguirre, por su parte, se constituyó
hace un año en la primera mujer presidenta del Senado
español, cargo que reasumió este miércoles.
Su elección y la de Luisa Fernanda
Rudi no son "un gesto aislado", pues --según
Esperanza Aguirre-- es la demostración de "la apuesta
contínua" del jefe del Gobierno en favor de la igualdad
de sexos.
"Hoy lo que se pretende es que consigamos
que ya no sea noticia que haya mujeres en las instituciones más
importantes del Estado", señaló recientemente.
La proporción de mujeres en el Senado
es actualmente del 23,69%, cifra que puede variar cuando sean
elegidos los 10 senadores que quedan aun por designar en las
regiones autónomas.
En el seno de la oposición izquierdista,
la elección de dos mujeres a la presidencia de las dos
cámaras fue bien recibida por socialistas y comunistas,
aunque ciertos defensores de los derechos de las mujeres ven
en esta elección una operación de "marketing
político".
La ex diputada Pilar Rahola, de la izquierda
republicana catalana, aplaudió la decisión de Aznar
de fijarse en las mujeres, subrayando sarcásticamente
que nombró a dos parlamentarias en dos "puestos muy
importantes, pero prácticamente sin poder".
"El impacto de estas nominaciones
ha sido más una propaganda política de Aznar que
una revolución femenina", afirmó Pilar Rahola,
que acaba de publicar un libro sobre el tema de la mujer: "Mujer
liberada, hombre enojado". |