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Renfe superó
en 1999 el objetivo del Contrato-Programa al obtener un superávit
de 8.042 millones
La compañía
ferroviaria incrementó sus ingresos comerciales un 3,7
por ciento el año pasado, hasta los 230.760 millones.

Madrid
EUROPA PRESS / EPASA
La
gestión de la compañía ferroviaria Renfe
ha conseguido mejorar el objetivo previsto para este año
en el Contrato-Programa que mantiene con el Estado. Los buenos
resultados obtenidos en 1999 estuvieron impulsados por la reducción
de la aportación que el Estado realiza a la empresa, y
por el incremento en un 11,6 por ciento, hasta 8.042 millones
de pesetas, de la cifra de superávit. El presidente de
la compañía, Miguel Corsini, anunció que
la mayor parte de la inversión futura se destinará
a la línea de Alta Velocidad Madrid-Barcelona, cuya fabricación
debe ser "íntegramente española", y que
uno de los principales retos de la compañía será
la explotación comercial de su red de fibra óptica,
por cuyo alquiler prevé obtener unos ingresos de 8.000
millones de pesetas. Los resultados obtenidos por Renfe el pasado
año superaron todas las previsiones elaboradas en el Contrato-Programa.
La compañía registró
en 1999 unos ingresos comerciales de 230.760 millones de pesetas,
lo que supone un aumento del 3,7 por ciento respecto a los obtenidos
el año anterior. Los ingresos totales de la empresa ascendieron
a 462.869 millones de pesetas, mientras que los gastos globales
fueron de 454.826. Con estos datos, el resultado de gestión
de la compañía ferroviaria arrojó un superávit
de 8.042 millones, lo que supone un incremento del 11,6 por ciento
sobre el de 1998. Este resultado significa superar el objetivo
fijado en el Contrato-Programa que Renfe suscribe con el Estado,
que establecía el equilibrio en el balance de gestión
de la compañía para el presente año. Los
servicios más rentables fueron los de la línea
de Alta Velocidad (AVE)que se incrementaron en un 13,4 por ciento,
hasta los 26.585 millones de pesetas. Además, destaca
la evolución del negocio de Grandes Líneas, que
apuntó un récord de ingresos con 52.996 millones
de pesetas, un 9,4 por ciento. Por contra, la unidad de Cargas
experimentó una reducción de facturación
de un 4,9 por ciento, hasta los 34.115 millones.
El presidente de la compañía
atribuyó estos datos a los conflictos laborales que sufrió
Renfe durante el pasado año, así como a la propia
organización de este negocio. No obstante, Corsini anunció
un plan de saneamiento de las cuentas de esta unidad a través
de la compra de nuevos vagones para transportes específicos
y de alianzas estratégicas como empresa de logística
y transporte.
Entre el resto de unidades de negocio,
Corsini destacó la de Cercanías, con una evolución
positiva de los resultados de un 5,4 por ciento, al obtener ingresos
de 41.165 millones de pesetas, y la de Transporte Combinado,
que facturó 19.082 millones, con un aumento del 3,7 por
ciento. Por su parte, Regionales ingresó 17.101 millones,
un 2,7 por ciento más.
NUEVOS NEGOCIOS
En este ejercicio, uno de los principales
retos de la compañía será el desarrollo
de nuevos negocios, como la explotación comercial de 10.800
kilómetros de red de fibra óptica, con cuyo alquiler
obtendrá ingresos de 8.000 millones de pesetas este año
y para cuya gestión constituirán una filial antes
de este verano.
La creación de esta filial, que
será cien por cien capital de Renfe, responde al interés
de la empresa por "dar una respuesta comercial y productiva
adecuada", al potencial negocio que estos activos supondrán
para la compañía. Además esta estrategia
persigue dotar a este nuevo negocio de la autonomía suficiente
para emprender nuevas ideas e inversiones que generen valor a
la empresa y establecer las alianzas estratégicas con
otras sociedades que se consideren oportunas.
Por lo que se refiere a la deuda, Corsini
indicó que a finales de 1999 se situó en 1,14 billones
de pesetas, de los que 600.000 corresponden a la deuda histórica
que el Estado mantiene con la empresa por el retraso en el abono
de las subvenciones correspondientes. No obstante, el presidente
afirmó que en la actualidad una comisión formada
por miembros de Renfe y los ministerios de Fomento y Economía
y Hacienda trabajan en la búsqueda de una fórmula
para sanear dicha deuda, un paso previo necesario para la futura
liberalización, en la que Renfe quedará como operador
público en competencia con otras empresas privadas.
AVE MADRID-BARCELONA
Miguel Corsini anunció que el Contrato-Programa comprende
una inversión global de 200.000 millones de pesetas para
los años 1999-2000, de los que 111.000 millones corresponden
a la compra de trenes para la futura línea de Alta Velocidad
Madrid-Barcelona.
El presidente de Renfe apostó hoy
por la fabricación "íntegramente española"
de los trenes que la compañía comprará.
El objetivo de esta condición, que
no figura en los pliegos del concurso, es contribuir al desarrollo
de la industria española. En este sentido, el presidente
también indicó la participación de los talleres
de Renfe en el mantenimiento de este material móvil, que
las condiciones del concurso atribuyen a los fabricantes, "para
fomentar la cultura ferroviaria del mantenimiento de la compañía",
aclaró. Renfe puso en marcha el pasado día 28 el
que ha sido denominado como 'el concurso del siglo', que supondrá
el primer paso de la nueva estrategia de la compañía
de cara a la liberalización del sector ferroviario que
la UE está impulsando.
En este concurso se procederá a
la adjudicación de los trenes que prestarán servicio
en la futura línea de Alta Velocidad Madrid-Barcelona-Frontera
Francesa. Corsini explicó que la compra de este material
rodante representará la primer cooperación de capital
privado en la gestión de Renfe, ya que las condiciones
del concurso otorgan a los fabricantes flexibilidad y libertad
para diseñar las fórmulas de financiación
que consideren más oportunas con el objetivo de que esta
inversión suponga el menor impacto posible en la cuenta
de resultados y en la deuda de la compañía. |
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