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Aproximación
crítica a La mirada de Icaro
Por Félix
L. Figueroa T.
La premiación de la obra La mirada de Ícaro
en la sección poesía del Concurso Ricardo Miró,
octubre de 2000, pretende enrumbar el discurso poético
por el camino de la universalización, alejándose
de los asuntos tradicionalmente tratados en el cultivo de este
género apartándose, en cierta forma de los temas
que en el pasado lo individualizaron y le dieron personalidad.
Una nueva propuesta para la poesía: aceptar el serio compromiso
de renovación en lugar de lo común y cotidiano,
dedicarse al examen de las actuaciones de los hombres después
de veinte siglos de existencia sobre el planeta. Este motivo
explica el viaje de Ícaro, que asciende a las alturas,
dinamizado por sed de conocimiento y hambre de sabiduría.
Contemplación y análisis de las acciones humanas,
ligadas a la vida del espíritu, pensamiento e inteligencia.
Tiempo y espacio, marco para el proceso evolutivo no sólo
científico, sino también intelectual. De ahí
pues, que el devenir sea la ideología subyacente y partiendo
de ella, reflexionar profundamente sobre el futuro humanos: algo
así como un mandato para estudiar su historia, actualidad
y porvenir.
Por lo que advertimos, el trabajo
poético es de raigambre filosófica y su contenido
está ligado a la condición inalterable, incambiable,
inmutable, de la esencia del ser. La de ayer es hoy, la de hoy
será no sólo mañana, sino siempre. Para
explicarlo y hacérnoslo comprender desde su perspectiva
de creador, el poeta literariza sobre el desencadenamiento científico
explicable a través de procesos bioquímicos, originados
en la y por la naturaleza entre los constituyentes del binomio
humano causantes de la eternidad del ser: hombre-mujer, elementos
complementarios combinados por y para siempre por el sentimiento
del amor. De allí pues, que las premisas sentadas por
pensadores de la antigüedad se hayan transformado, en las
manos del poeta, en un sistema expresivo de sentimientos experimentados,
disfrutados, analizados con la finalidad de hacerlos trascender.
Para ello, el autor se hace de una forma intencionalmente trabajada
para lograr la depuración de los significantes y los utiliza
por su posibilidad fono- semántica y por eso, emplea a
los que resultan mejores para la formulación de enunciados,
nada fáciles, que sin dejar de ser poéticos se
relacionan con el pensamiento filosófico, denso, profundo,
muy próximos a la lógica y conectados con elementos
procedentes de la cultura de pueblos ineludibles en la historia
de la civilización universal.
Un rápido enfoque al
índice explica el aserto anterior. Examinemos los títulos
Ego, La palanca primigenia, Las huellas del enigma, Neocórtex,
Los hijos del toro, Los guerreros mitológicos, El modelo
perdurable, La Hélade, El círculo infinito, La
tiranía ilustrada. Alma cósmica, El río
inmóvil, El río dialéctico, El estratega
olímpico, Los ritos ideológicos, El átomo
infinito, La medida de las cosas, Del ser o de la naturaleza,
El pequeño sol, El círculo cuadrado, Del cambio
a lo inmutable, Sagrada enfermedad, De las categorías
de las sustancias, De magnitudes y apariencias, De la esfera
y el cilindro, Viaje a las estrellas. En esta secuencia, algunas
denominaciones nos sugieren posibilidades de otro tipo de cultivo:
cuentos, ensayos, pero la realidad nos despierta y nos hace salir
del mundo del ensueño en el que nos sumergimos para generar
una creación paralela a la que nos regala el autor.
La organización del
poemario, vista a través del plano de lengua utilizada,
la forma de plantear los contenidos, el empleo de estrategias
de otras formas del discurso, sitúan a La mirada de Ícaro
en la tendencia integralista de los géneros. En este caso,
la coordenada se establece entre la poética y el ensayo,
intencionalmente entrelazados para repasar conceptos e informaciones
que la educación humanista ha puesto en las manos del
intelectual término medio. Esta circunstancia coloca al
poemario en el terreno de poesía erudita cuya naturaleza
impone exigencias en su comprensión. Por ello, el no leído,
el que no posee cultivo lingüístico, el exento de
sensibilidad, tendrá que hacer un doble esfuerzo en su
afán de deleitarse con este trabajo que al estremecernos
sentimentalmente, nos compromete a la reflexión, como
condición para captar su esencia.
En ese sentido, la observación
cuidadosa nos obliga a introducirnos en la tarea, anotando la
presencia de elementos paratextuales como las anotaciones marginales,
próximas al título lado izquierdo de cada poema.
Esas acotaciones ayudan en el proceso de entender el significado
o esencia de cada uno de los poemas que acompañan. El
perceptor descubre rápidamente su valor en la motivación
del emisor y en la del destinatario y ella, la motivación,
se constituye en el eje que mueve la dinámica de captación,
retención y disfrute; recibimos la descarga, nos apropiamos
de ella, alertamos a los sentimientos, los templamos y ya afinados,
gozamos con la carga de emociones que nos proporcionan el contenido
y la forma, el texto que puesto en nuestras manos permitirá
construir otro, determinado por nuestras circunstancias individuales.
Además, visualmente, el empleo de este procedimiento impacta
e impulsa a realizar una lectura cuidadosa para concluir que
en algunos casos, ellos son poemas breves mientras que en otros,
parecieran haber sido textos segmentados de tratados sobre historia
de la civilización y de la filosofía. Los títulos
o los primeros versos de algunas de estas anotaciones marginales
pertenecen a la lengua latina. En ellas nos parece percibir huellas
de autores conocidos.
De las acotaciones al texto
en sí, se mantiene el nivel en proceso creador y la tensión
expresiva se eleva en espiral a la manera como Ícaro lo
hizo para retrotraerse y examinar ¿quién es, en
qué consiste, cómo está ordenado, de dónde
viene? , y confesarse "genocopia, heredero legítimo
de la estructura del átomo, soporte del hálito
cósmico y aullido del big bang. Homínido, mamífero
vertebrado, bípedo inmortal", sin embargo, no hay
respuesta para su sed de conocimiento. Lo pertinente es asomarse
a la cronología y revolver las cenizas de la historia
de la cultura depositadas en Alejandría.
Por otra parte, de la lectura
de las acotaciones se infiere, sin dificultad, la formación
humanista del poeta y su decisión de favorecer toda estructura
de conocimiento. Y me pregunto, si este proceder no se opone
a la rampante ignorancia de hoy. La erudición, tal como
se presenta en el poemario, es una reprensión a la arrogancia
del materialista insensible y ambicioso de hoy.
Es necesario remover las cenizas
de la ciudad de Alejandría para encontrar las piezas del
rompecabezas que necesitamos armar para tener acceso a la sabiduría
conducente al conocimiento de sí mismo.
" No es el agua tampoco
el aire el fundamento./ Ambos, aire y agua, son segregaciones
transitorias formas / caparazones, soportes del ser, sus apariencias
/ suma y resta de partículas elementales: semillas, homeomerías".
/ (El Átomo Infinito, pág.38).
En el poemario se advierten
elementos intertextuales procedentes de la antigüedad clásica,
sin olvidar lo que se ha dicho sobre África y Asia en
el desarrollo de la especie humana.
La actitud inquisitiva persiste
en el poema La Palanca Primigenia. Aquí, el poeta intenta
descubrir dónde se produjo la primera síntesis
de todo lo pensado. Habla del salto supraorgánico, la
evolución del homo al homo sapiens cuyo primer sistema
de palancas, pulgar e índice fue capaz de manipular la
naturaleza sin destruirla, separar el estambre del pistilo y
sin romper el corazón de la corola. La naturaleza es la
base, de allí surgió todo.
El deseo persistente, conocer
la identidad y su esencia para dar respuesta a las interrogantes
surgidas respecto del entorno, promovieron la convocatoria homínidos-Dios
para que el último descifrara lo que el primero no podía
explicar.
" La adivinación,
los rituales de la magia, la música, la danza simpatética
de los espíritus malignos, la práctica de fórmulas
implícitas en el mito, responden a los conocimientos iniciales,
pero son insuficientes para discernir sobre las fracturas del
tiempo y las irregularidades que se produjeron en la conformación
bioquímica del ser".
(Las Huellas del Enigma, pág.13).
La sed de conocimientos, el
hambre disconforme con las explicaciones dogmáticas hizo
que aqueos, dorios y cretenses, representantes del mundo griego
enclavados en la región de los Balcanes y en las islas
del Mar Egeo:
"(...) almacenadores de
minotauros en los laberintos del cerebro, transitarán
de la oscuridad a la luz, originando la civilización de
los filósofos". (Los Hijos del Toro, pág.17.)
El poeta refuerza su alusión
a la Magna Grecia para informar que en ella "el mito sirvió
de base para los lenguajes de la ciencias a pesar de la ilógica
del pensamiento que vio en el espacio y en el tiempo discursos
metafóricos análogos". Sin embargo, la situación
resultante de la angustia humana por explicar la fenomenología
del cosmos y la identidad del ser, hombre-mujer, se resuelve
el balance que resulta en la oposición de los contrarios
encadenados a través de apareamientos tales como lo que
nace muere, la luz que ciega, la sombra que perturba, la causa
y el efecto.
En este poema, el intertexto
es evidente. Nuestra experiencia con la antigüedad logra
vivencia: lugares, guerreros mitológicos, filósofos,
sofistas, teorías científicas, matemáticas,
geométricas, son la constante. Las reiteraciones densifican
el contenido de los versos. Grecia fuente, modelo perdurable.
Según Rivera, de ella aprendimos a "descabezar al
gens, a destripar al prójimo, a trasegar granos, alfabetos
y monedas", pero lo más importante, aprendimos que
"los hombres singulares son los que saben que la búsqueda
de la verdad es tarea de los intelectuales" y que para hacerlo
necesitamos vivir en libertad, pero desgraciadamente,"la
libertad es el poder y privilegio para controlar los medios de
producción, el dogma y los ejércitos".
El recuerdo de las artes es
otro de los referentes en el proceso intertextualizador: arquitectura,
escultura, literatura, pintura son parte del manejo, sustentado
por la mención de Hippodamos, Ictinios, Mnesícles,
Fidias, Calitrates, Esquilo, Sófocles, Eurípides,
Aristófanes: los primeros "podrían tomarse
una instantánea junto a Palas Atenea para establecer un
balance de talentos y mostrar las fisuras del Nacimiento de Atenea";
los últimos para probar que
- "(...) el desarrollo
humano alumbra los espacios oscuros del orbe libando escenarios
trágicos o matando de risa a los salchicheros y pleitistas".
La intertextualización,
como podemos observar, descontextualiza al texto originario,
lo transforma en discurso poético; al hacerlo, Rivera
recontextualiza la fuente y le agrega valores emotivos que producen
un efecto novedoso. El material empleado en la práctica
de este recurso al pasar por un proceso de transformación
se hace diferente del original de donde fue tomado, para ser
recreado. Esta situación es pertinente no sólo
en las notas marginales, sino a la totalidad del texto.
El mito, la leyenda, los progresos
científicos alcanzados en la era espacial son parte del
universo poético recreado por el autor. No contamos con
los recursos; las interrogantes y respuestas hacen nacer el miedo,
desconocemos
- "el ciber espacio,
repleto de agujeros y relojes".
Ante esta realidad, ¿qué
sabemos como hombres, cómo podemos explicarnos lo que
ocurre a nuestro alrededor? La respuesta se encuentra en las
cenizas de Alejandría.
El empleo de los emparejamientos es otra constante en La mirada
de Ícaro. Da la impresión que ellos fueron organizados
en niveles diferentes, opuestos que suponen que uno es la consecuencia
necesaria del otro y que no es posible afirmar al primero y negar
al segundo: causa y efecto, luz y sombra, verdadero y falso,
vida y muerte, anverso y reverso, antes y después, arriba
y abajo.
Significantes con equivalencias
morfológicas, semánticas, sintácticas que,
a su vez, permiten la consecución de efectos fónicos
dentro de la metodología asimétrica empleada en
la producción de los versos. En el manejo de los opuestos,
el poeta busca el equilibrio, el balance que garantice la validez
del verso y, a nuestro juicio, para lograrlo introduce el procedimiento
de la implicitación. Una idea arrastra consigo a otra
sin la cual no se puede entender la totalidad del concepto.
En el mundo recreado por el
poeta, la naturaleza es el escenario de procesos científicos,
pero también un elemento de disfrute sensorial. Las alusiones
a ella son exaltaciones a algunos de sus elementos: aire, fuego,
agua, lluvia, río, nubes, entrañas de la noche,
luciérnagas, polvo, cenizas, trueno, cataclismos, heliotropos,
eucaliptos, pastizales, abedules, orificios de la tierra, etc.
En algunos casos, se les conecta con el desarrollo del pensamiento
filosófico, o bien con el científico.
"El primer beso intelectual
entre homínidos y Dios / trastoca proteínas chamuscadas
de pez y megatherium / después de la erupción de
los volcanes y el relámpago. / En las fracturas del tiempo
y la bioquímica / las neuronas sintetizan la sustancia
de los códigos" / "y garantizan la supervivencia
de los aptos" /. "La unidad biogenética-uno
en dos-se sale con la suya / intercambia cromosomas, replica
la biodiversidad del mundo conocido"
Además, el autor se
refiere a la naturaleza con nostalgia. El pasado fue mejor; los
días primeros sin daños al ecosistema:
- "(...) sin smog, donde
todo es azul y verde y limpio / porque todavía no existen
las usinas / sólo humo de fogones empedrados disipan cúmulos
y estratos / la lluvia arrastra aromas de eucaliptos y heliotropos
pútridos"
El tratamiento del tema de
la naturaleza obedece a la angustia del yo lírico e implícita
la idea de responsabilidad por todo lo que hagamos promovidos
por aprehender la sabiduría, descubrir la verdad, aferrarnos
al conocimiento que ponga en peligro nuestro entorno e intuyamos
las funestas consecuencias de nuestro proceder. Injusticias,
pestes, desequilibrios promotores del mal:
- "(...) la enfermedad
resuma los conflictos / y se produzca la falta de equilibrio
de los humores corporales con el cosmos"
Dentro del rico universo del
discurso que es La mirada de Ícaro, el poemario se hace
más complejo a medida que el autor desteje los subtemas
que apuntalan la motivación esencial a través de
la elaboración de contenidos y formas expresivas que van
de lo directo a la sugerencia, con fuerte carga de significación
porque el poeta ha puesto al servicio de la creación principios,
recursos y procedimientos de la lógica, plasmados en estructuras
sintácticas que inducen el parto intelectual y proveen
nociones que se elevan al plano estético mediante formas
del lenguaje que suenan como eco y nos recuerdan a las utilizadas
por la mayéutica socrática y la dialéctica
platónica.
- Nociones de realidad, apariencia,
verosimilitud, discernidas desde la caverna del mundo interior
de cada hombre, revelan la esencia de su condición humana.
Él es, es real, tangible y auténtico; el mundo
verosímil es una estructura de la que él es parte.
"Todo parece real, lógico, funcional, armónico
/ tal como si de tanto parecerse a la verdad / fuera de verdad
verdad y no simple reflejo / apariencia del ser o su nostalgia".
El miedo, el dogma, la duda,
la muerte, el enigma, la conciencia del error son otros de los
temas secundarios abordados por el poeta, el concepto de Dios
como principio teológico no se percibe en ninguna circunstancia,
pero tampoco sabemos si omitirlo sea una forma de aceptarlo.
La aparición de La mirada
de Ícaro dentro de la escena poética del país
marca un hito no sólo en el quehacer literario de Panamá,
sino también en el parnaso latinoamericano. Lo acertado
de la disposición de los constituyentes de la obra, su
especial concepción en el vertebrado de conceptos y emociones
que se conjugan en el poemario, construyen una obra única,
total, en la que toda y cada una de sus partes o poemas se relacionan
entre sí y, a la vez, adquieren independencia, partiendo
de la unidad temática.
El tratamiento impecable del
lenguaje, la renovación del código, el enriquecimiento
del sistema sígnico, el manejo de las connotaciones, el
nivel de síntesis que se desprende de la lectura analítica
del texto, sustentan su calidad excelente como creación
poética.
La densidad y profundidad del
trabajo, lo hacen sumamente interesante porque, a medida que
se avanza, se acrecienta la emotividad y se mantiene el nivel
estético a pesar de lo largo del recorrido que se efectúa
a través de la obra y contribuye a que lo que se dice
sobre el conocimiento del desarrollo del pensamiento desde los
albores de la humanidad hasta las navegaciones del futuro humano
a las estrellas, tenga no sólo significado filosófico
o científico, sino el de un acto de comunicación
en el cual emisor y receptor participen de una acción
que entremezcla lo referencial con lo expresivo y salen renovados
por el conocimiento y una forma distinta de sentir.


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