Claves para la lectura de La mirada de Icaro

Por Jorge Che Hassán

Hace unos años el amigo y poeta Pedro Rivera me decía que estaba inmerso en la paciente tarea de producir un poemario de contenido histórico-lógico-filosófico, ocasión propicia para hablar de algunos filósofos y problemas claves del pensamiento griego. Sabido es, y en eso coincidimos, que en la antigua Grecia se encuentra la génesis de toda la filosofía occidental. También hicimos alguna referencia a la mitología que sirvió de arsenal al discurso poético, entroncado a la búsqueda del conocimiento, en el afán de aprehender la verdad, meta indiscutible del conocer, lo cual da verdadero sentido a la noción del filósofo como "hombre que conoce".

La mirada de Ícaro es el producto de ese trabajo acabado que contiene treinta y nueve poemas con el cual obtiene el Premio Miró, 2000.

Hace Pedro las veces de un demiurgo, desarrolla en el poemario la prehistoria y la historia de la sociedad humana, las transfigura en formas poéticas que culminan en rigurosas clarificaciones conceptuales, y que lo llevan de la mano de Euclides de Alejandría a imaginar el futuro Viaje a las estrellas, que es hoy.

¿Quién es Ícaro? Se trata de un audaz personaje, hijo de Dédalo, que logra evadirse del laberinto de Creta utilizando alas artificiales. Pese a las advertencias de su padre, el imprudente jovenzuelo se entusiasma a tal punto que sigue ganando altura. Al acercarse demasiado al Sol la cera que fija las alas se derrite y cae al mar.

En su primer poema, Ego, traza el itinerario que se inicia con la prehistoria humana, justamente cuando, por razones de la evolución dialéctica, la criatura "hombre-mujer" se distancia de los monos antropomorfos, momento inicial de la conciencia y con ello de la sociedad humana. Aquel salvaje aprende a fabricar herramientas de trabajo y las utiliza para la producción de medios de subsistencia, lo que constituye un elemento desantromorfizador.

El trabajo crea lo humano, condición eterna y natural de su existencia, factor decisivo de desarrollo de las actividades psíquicas e intelectuales.

El poeta, en un viaje inusitado en pos del saber, empieza por caracterizar y redescubrir las limitaciones del ser humano. Se interroga sobre toda la historia multisecular de su evolución.

Homínido, mamífero vertebrado, bípedo
inmortal desde el amor y la réplica del gen
todavía pregunto ¿qué soy, de donde vengo?
o más bien: ¿quién eres tu? ¿por qué preguntas?
¿Acaso no estás conforme con lo que eres?
¿Dejarás de ser lo que serás sin dejar de ser lo que no (fuiste?


A partir de este poema y junto con los cuatro que le siguen, se aprecia una rigurosa unidad conceptual. El poeta hilvana paso a paso la posibilidad que tiene el hombre de conocer la realidad de modo mediato y generalizando por medio de conceptos. Cierto es que el hombre surge del mundo animal, pero existe entre ellos una profunda diferencia cualitativa con la aparición de la primera señal de singularidad, la palabra. Justamente la palabra define la condición humana.

Es la palabra lo que permite a los humanos efectuar el contacto directo con el mundo material, identificar los objetos y fenómenos de la realidad objetiva y reflejarlos en forma de sensaciones percepciones y representaciones. Por eso en La palanca primigenia lo humano o humana no es una creación sobrenatural sino producto del trabajo social humano. El poeta lo expresa de esta manera:

El gran salto supraorgánico del homo al homo sapiens
hombre y mujer, uno en dos,
empieza cuando la pinza primigenia, o mejor dicho
el primer sistema de palancas
-pulgar e índice de la mano del primate-
separa el estambre del pistilo
sin romper el corazón de la corola.

Pedro Rivera sabe que hay animales que se comunican mutuamente por medio de gestos determinados y bien ordenados. Pero esto no se puede calificar de lenguaje en toda la extensión de la palabra. El verdadero lenguaje -sonoro, articulado- se conforma únicamente con la aparición del pensamiento cognitivo del hombre.

Hay una diferencia esencial que el poeta plasma en Las huellas del enigma:

En las fracturas del tiempo y la bioquímica
las neuronas sintetizan las sustancias de los códigos
codifican las formas rituales de la magia
la música, los sonido guturales
la danza simpatética que convoca espíritus malignos
los signos rupestres del venado en las cuevas de (Altamira
la adivinación, las matemáticas
y la simplicidad gregaria de los simios.

Rivera, con singular maestría en el manejo del tema, pone en verso el pensamiento de Engels cuando afirma, "primero el trabajo, luego y con él la palabra articulada, fueron los estímulos principales bajo cuya influencia el cerebro del mono se fue transformando gradualmente en cerebro humano."

La lengua está relacionada con el pensamiento. El lenguaje acompaña permanentemente al hombre en todo el conocimiento complejo, desde la contemplación viva al pensar abstracto y desde el pensar abstracto a la praxis. Desde la cosa en sí y la cosa para nosotros. Las cosas tal como existen por sí mismas, con independencia de nosotros y de nuestra conciencia, y las cosas como se revelan al hombre-mujer en el proceso de la cognición. La cosa en sí se transforma en cosa para nosotros sobre la base de la praxis.

La palabra imbrica imágenes verticales y los
fragmentos de la cosa en sí
traducen las variables concretas del caos
las dudas, los enigmas del devenir perpetuo
la nomenclatura abstracta de los significantes
para que la diversidad convencional de la materia
tenga amorosa certidumbre y trascendencia.

En esta ruta transita el poeta rumbo a la explicación mítica que hace el filósofo de la naturaleza. Devela como cada poeta trabaja con su fantasía para explicar el origen de las cosas, mitologizando y tratan de explicarse la gran incógnita.

Toda mitología -dice Marx- somete, domina, moldea las fuerzas de la naturaleza en la imaginación y mediante la imaginación y desaparece por tanto cuando esas fuerzas resultan realmente dominadas.

La ciencia incipiente trata los mismos problemas que la fantasía mitológica. La diferencia no estriba en el objeto, sino en el planteamiento y la forma de resolverlos. La fantasía poética es suplantada por la investigación de las relaciones permanentes.

El griego antiguo
-canción de cuna, cascada, rumiadero de metáforas-
perfecto en sus imprecisiones metafísicas
sustrae del mito los lenguajes de la ciencia.
Así como los dioses del Olimpo
tienen cobertura antropomorfa
impunidad y fundamento erótico
la relación causa y efecto
siempre estuvo implícita en el mito.
Los conocimientos geográficos de los griegos, en aquella época dorada, alcanzan un elevado grado de perfección. El comercio internacional globaliza las costas del mar Mediterráneo, transforma y enriquece esencialmente la imagen homérica del mundo: ¡hasta el hermético Egipto abre sus tesoros al emprendedor espíritu de los Jonios! Así se expresa en El modelo perdurable:

Desde entonces
la libertad se define como poder y privilegio
de quienes controlan los medios de producción,
el dogma
y los ejércitos
Para algunos hombres singulares libre es el que sabe.
Sólo la verdad o su búsqueda infructuosa
satisface la voracidad intelectual de estos neuróticos

Los filósofos tienen el deber de hacer revelaciones sobre las nubes, el aire, la nieve, el granizo, el hielo. El pensamiento mitológico tanto como el pensamiento científico obedecen a la necesidad de comprender el cambio de las cosas, su nacer y perecer, la transformación de unos en otros. Hay un interés por lo permanente, por lo esencial.

La pregunta "qué es lo permanente en el cambio" presupone el concepto de sustancia universal implícita en todas las cosas, y a la cual vuelven todas las cosas cuando se sustraen de la percepción. Por eso la primera pregunta de la filosofía griega reza así: ¿qué es la sustancia del mundo y cómo se transforma en las distintas cosas?
La riqueza procedente del comercio proporciona la base material para el libre desarrollo del espíritu griego.

Después de sucumbir el régimen aristocrático crean una autocracia que concilia los intereses de todos los estamentos sociales.

La tiranía democrática, que es la forma de Estado típica de la época, convierte las cortes en puntos centrales de la vida espiritual, atrae a los poetas, funda bibliotecas y protege todo cuanto puede redundar en beneficio del arte y la ciencia.

El tirano simplemente ejecuta el destino del poder y eso no lo convierte ni en el mejor ni en el peor de los mortales.
¿Acaso el filo de la espada distingue entre flor y cabellera (humana?
¿Quién percibe el reflejo de la soga en los ojos del ahorcado?

A Tales se le considera como el primer físico. A Anaximandro, primer metafísico. Este filósofo por primera vez percibe y postula el paso de lo concreto a lo abstracto, de lo sensible a lo conceptual. El primer principio no se identifica con ninguno de los elementos, posee una naturaleza indeterminada y recibe el nombre de ápeiron.
También incluye en el ámbito de sus consideraciones el mundo orgánico. Es un anticipado. Su visión anticipa la moderna teoría de la evolución al postular que el hombre-mujer, al igual que los otros seres vivos, procede de un pez.

La prodigiosa capacidad de abstracción del poeta se traduce admirablemente en El círculo infinito:
La supervivencia de los más aptos
desde entonces determina la evolución de las especies
y el principio de la cuestión, la realidad, es infinita.
Es irrelevante , entonces, todo intento de buscar
la quinta pata del arké
porque lo que nunca empieza jamás termina:
como dos y dos son cuatro.
Si las necesidades de la economía obligan a los fenicios a desarrollar la aritmética, y a los egipcios a desarrollar la geometría, lo probable es que los griegos fueran sus discípulos. Por ello resulta indiferente que sea el propio Pitágoras quien haya creado el teorema que lleva su nombre, o que lo descubriera su escuela. Lo cierto es que los conocimientos geométricos y aritméticos ya existían realmente para la época. Para Pitágoras las relaciones cuantitativas constituyen la esencia de las cosas. El poema Alma cósmica refleja la armonía de las esferas.

… o investiga los volúmenes planos y las curvas
o navega la superficie geométrica del cosmos
puede agregar un cuadrado construido sobre los catetos
al cuadrado de la hipotenusa
del triángulo rectángulo
o postular que sólo la filosofía purifica el alma
o todo lo que vive o muere emana de la madre tierra,
o filtra fluidos energéticos en las semillas y la sangre.

A partir de este momento, Rivera entra en la antítesis fundamental metafísica y en el progreso de la especulación de la filosofía natural propia de los milesios, a las investigaciones conceptuales sobre las relaciones entre devenir, y el ser, que hacen patente la oposición diametral entre Heráclito y los eleatas.

Parménides es el filósofo de la suprema unidad, para quien la realidad postula como continua y eterna, conmensurable en el pensamiento humano y adecuado a un principio de conservación para el que la nada es siempre nada y el ser es siempre ser. El ser no sólo es increado e imperecedero sino también inmóvil e ilimitado. En El río inmóvil el poeta sintetiza el pensamiento eleático cuando dice:

El caos cuelga como esfera inmóvil:
El ser, lo que es, reposa inmutable e infinito.
Nada lo engendra, nada lo destruye, existe para siempre
homogéneo como producto de su propia integridad. No ser
es impensable porque solo existe aquello que puede ser (pensado.

La tesis de la absoluta e incesante mutabilidad de las cosas de Heráclito, para quien todo pasa y nada permanece, es la negación del ser permanente. Nada hay constante sino el cambio. El acaecer es la antítesis y la superación. Entre lo que nace y desaparece. El río dialéctico, el poeta lo deja fluir:

Nada permanece idéntico a sí mismo, somos y no somos
lo real es la simultaneidad de los contrarios
el Universo es la armonía de los opuestos, y eso basta
o mejor dicho: el movimiento es la manera de existir de la (materia
o tal vez: lo que es
es
y deja de ser en tanto transcurre
y no transcurre simultáneamente.

Las actividades de la polis se realizan con la cooperación voluntaria de los ciudadanos y el instrumento principal de esa cooperación es la libre y plena discusión de la política en todos sus aspectos. Esto es lo que significa la orgullosa afirmación de Pericles de que Atenas en la escuela de Hélade.

El desarrollo humano alumbra los espacios oscuros del orbe:

Esquilo, Sófocles y Eurípides liban escenarios trágicos.
Aristófanes mata de la risa a salchicheros y pleitistas
Los dioses en los templos de Eleusis y el Erecteion
salvaguardan la ideología de muchedumbres y guerreros.

Los conceptos y opiniones tradicionales eran sometidas a una crítica audaz. Son los sofistas divulgadores de la ciencia y maestros de la retórica. Al dar a conocer a la juventud los rudimentos de la ciencia y, al enseñarles el arte retórico hacen al mismo tiempo una crítica a los conceptos establecidos.

Espíritu crítico, interés por los problemas políticos, el Estado y el derecho, así como la lógica formal y el lenguaje como medio de conocimiento constituyen algunos rasgos del pensamiento sofista.

La diatriba de Pericles en la región de Samos
desenmascara
los procesos mitológicos del conocimiento
las reyertas cotidianas, las peripatéticas
navegaciones del verbo en el ágora y las plazas,
en suma,
sustenta toda forma del mundo conocido
según sus propias circunstancias.

Para terciar entre lo inmóvil y lo que fluye surgen tentativas de conciliación, y una de ellas fue la de Anaxágoras que parecía un sereno entre los ebrios. El aparente nacer y perecer puede calificarse mejor como unión y separación. Consideraba que la fuerza matriz de la combinación y separación de las partículas elementales es el nous, entendido como la sustancia más ligera y fina. Todas las cosas existentes se forman de la combinación de las cosas con partes iguales denominadas homeomerías, que no son más que la anticipación del concepto químico de elemento. El poeta lo describe así:

El nous ¿acaso no anticipa la noción del infinito?
No es el agua ni tampoco el aire el fundamento.
Ambos, aire y agua, son segregaciones transitorias
formas, caparazones, reportes del ser, sus apariencias
suma y resta de partículas elementales: semillas, homeomerías.
La evidencia de lo oculto se presiente al simple vista.
Es decir, la plenitud de la sustancia de la inteligente, el nous,
se congrega en el más pequeño universo aún por conocer.

Los conceptos filosóficos de Protágoras-afanado por la cultura y el compromiso de hombres-mujeres para expresar los resultados de la ciencia-están impregnados de relativismo.

A su juicio todo depende de cómo se percibe la realidad. En base a su famosa teoría del "homo mensura", el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto a que son y de las que no son en cuanto a que no son. Por esto no hay una verdad única. Según ña percepción poética de Rivera La medida de las cosas será:

Entonces la suma del saber es intangible como un sueño
y toda certidumbre tan convencional y tan retórica que
la pura relación del objeto y la conciencia
desnaturaliza la verdad.
En consecuencia, el hombre y no otra cosa
es la vara conque mides y serás medido.

El problema del conocimiento fue planteado de la manera más rigurosa, por Gorgias, el famoso y calumniado sofista quien lleva al absurdo la posición idealista de Parménides al demostrar que nada existe en absoluto. Es absurdo que algo exista y no exista al mismo tiempo. Que el ente no puede ser eterno lo demuestra este famoso sofista tomando como base la noción de infinito. Lo eterno carece de principio, y si es infinito, no está en ningún lugar.

La otra tesis es que si existiera algo, sería incognoscible; y la tercera es que si hubiera algo cognoscible, lo conocido sería incomunicable. Rivera revalora poéticamente lo que sigue siendo objeto de un debate filosófico universal por su riqueza teórica.

Nada de lo que es
es
y si acaso es,
su esencia no será reconocida
y si acaso se revela en mí,
no será enseñable a los demás:
El poema que me concita en mucho la atención es Memorabilia, dedicado a Sócrates, no sólo por su extensión sino por su fuerza creativa y rigurosidad conceptual. Es un himno a la defensa de la sabiduría. Sócrates es el maestro de la sabiduría de la juventud Griega. Adopta una actitud crítica frente a las ideas tradicionales y postulados arraigados.

Su punto de partida filosófico fue la afirmación escéptica de "sólo sé que nada sé"; pero a la vez recomendaba iniciar el examen por el conocimiento de sí mismo, "conócete a ti mismo", esto quiere decir lo que es útil y nocivo, lo que es justo e injusto, lo que está a la altura de las fuerzas del hombre y lo que está por encima de ellas.

Fue acusado de corromper a la juventud e introducir nuevos dioses. El hombre más sabio de Grecia fue juzgado y condenado a muerte bebiendo la copa de cicuta, pero lo hace en nombre de la verdad.

Maldito el amor porque no muere
y sin embargo muere
porque año tras año, milenio tras milenio
una y otra vez
el más venerable fantasma de la Hélade
bebe la cicuta
y en vano la esperma de sus dudas y argumentos
-sólo sé que nada sé- preña la certeza del magíster:
Maldita sea la muerte.
Malditos sean los asesinos de la muerte.
Malditos sean los que todavía no terminan de matar la (inteligencia.

El período anterior, conocido como la Ilustración Griega, detiene el progreso de la ciencia de la naturaleza para dar paso a la confianza y fuerza del conocimiento humano. Los conceptos de la vida psíquica, están ahora al lado de los de la existencia física.

Demócrito, de línea materialista, enseñaba que todo el mundo se compone de pequeñas partículas invisibles, los átomos que se mueven en el vacío. Estos no surgen ni se destruyen. Son eternos, inmutables, impenetrables. Todas las cosas se forman por la unión de los átomos. La poesía de Rivera podemos llamarla ontológica, o del ser, y el poema El pequeño sol dedicado a Demócrito es un paradigma de ella.

En griego antiguo idea, idéin, significa átomo
o, lo que es lo mismo, la arquitectura más simple del inicio.
Origen, sí, pero en el sentido de masa, no de tiempo.
Génesis, sí, pero como estructura indivisible e inmutable.
Idea también es la forma y también su contenido,
principio material de todo cuanto existe
o se revela sin antes ni después
pero sobre todo como atributo sólido del caos:
aquello susceptible al tacto de la mano incierta.
 

El mundo visible, que percibimos por medio de nuestros sentidos, según Platón no constituyen la realidad auténtica.

Sólo las ideas, los conceptos genéricos, tienen a su juicio existencia auténtica. Además tienen vida propia independiente de la conciencia humana, por encima de las cosas aisladas, en las que sólo ellas están presentes. Forman un mundo aparte, el de las ideas, que existe por separado de las cosas.
Del cambio a lo inmutable es un emocionante manifiesto del idealismo sistemático. La epísteme se impone a la doxa.
Pinta un cuadro fantástico del mundo de las ideas hipostasiada, pero no obstante, el mundo como devenir sólo puede entenderse a base del mundo como esencia, el acaecer sólo a base del ser.
 
La realidad conocida a través de los sentidos
-puro devenir, flujo y reflujo permanente de apariencias-
origina dudas razonables en el vientre maternal de la mayéutica
y la metamorfosis de la crisálida conceptual
separa la epidermis de su esencia.
El concepto es, por tanto la base del saber científico
y tiene como único interés hacer
lo ininteligible inteligible
separar lo oscuro de lo oscuro
para que la luz por sí misma resplandezca.

Se aleja Aristóteles del idealismo objetivo platoniano y revela una clara inclinación al materialismo. Cada cosa aislada es una sustancia que representa la unión de forma y materia. Denomina sustancia a la forma. La materia es algo potencial, puede ser una cosa u otra. La forma es algo actual, es lo que individualiza la materia. La forma es algo inseparable de la materia y se halla en permanente movimiento, unido a ella. Su grandeza es que el mundo suprasensible de las ideas y el mundo de los sentido son idénticos.

 

 

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