reformas tributarias
(propuesta, febrero de 2001)


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 PANAMA AMERICA: INFORME ESPECIAL  

 

II. Principales conclusiones del diagnóstico del sistema tributario panameño

A. Impuesto Sobre la Renta
B. Impuesto a la Transferencia de Bienes Corporales Muebles con Crédito Fiscal (ITBM)
C. Impuestos sobre Consumos Específicos
D. Impuesto a la Propiedad Inmueble
E. Impuesto Sobre Primas de Seguros
F. Impuesto a la Transferencia de Bienes Inmuebles
G. Regímenes de Incentivos Tributarios
H. Tributos de Bajo Rendimiento

I. La Administración Tributaria
E
l sistema tributario panameño presenta serias deficiencias que, como se explicó, se manifiestan en la estructura de los impuestos, en los procedimientos legales que regulan las relaciones entre el fisco y los contribuyentes y en la gestión de su administración tributaria. La baja recaudación y la tendencia decreciente de la misma, es causada por las propias leyes que regulan los impuestos, por la dispersión de las distintas normas que los reglamentan y por las dificultades para su aplicación. Sin embargo, la administración de los impuestos, entendiendo esta como el control del cumplimiento de las distintas obligaciones a cargo de los contribuyentes, también es deficiente.

La DGI se caracteriza por una marcada debilidad institucional, que se manifiesta en sus dificultades para administrar los impuestos y ejercer los controles de su competencia, y en la realización de procesos de gestión no integrados, ni apoyados en forma suficiente por los procesos informáticos.

La historia reciente de la administración tributaria se ha caracterizado por cambios importantes de criterio de tipo administrativo, sumado a la incertidumbre generada por la profusión de las normas que se expiden en materia tributaria y en general de ingresos públicos. La situación de la administración de los ingresos de Panamá, representa las distintas etapas de transición por las cuales ha atravesado el Ministerio de Hacienda y con seguridad la administración pública panameña, a su vez la situación informática es el reflejo de la situación de la administración de los ingresos.

El Centro Interamericano de Administraciones Tributarias ha investigado las causas de la problemática de la gestión de la DGI, cuyos resultados se plasman en varios documentos. A continuación se mencionan brevemente algunos aspectos de importancia:

  • La DGI depende operativa y logísticamente del Ministerio de Economía y Finanzas, tanto en aspectos administrativos como la formulación y ejecución presupuestal, la administración y contratación de bienes, la administración de recursos humanos, y la comunicación y divulgación hacia los contribuyentes, como en asuntos informáticos, tecnológicos y de modernización de sus procesos.
  • La gestión se caracteriza por un esquema centralista que se refleja en los distintos niveles organizacionales. El proceso de planeación no se encuentra formalmente estructurado, y el elemento vinculante de la gestión con las actividades futuras lo constituye el presupuesto de gastos, que es aprobado por una instancia externa a la institución.
  • Las administraciones realizan labores que no agregan valor a la gestión ni al control, como los reconocimientos, la expedición de paz y salvos, y el tramite de devoluciones, exoneraciones e incentivos.
  • El apoyo informático a la gestión se concentra en el RUC, en el impuesto de renta y conceptos asociados, el impuesto de inmuebles y la tasa única a las sociedades anónimas. Aunque existen otras aplicaciones, estas están incompletas, desactualizadas, o no son utilizadas por los usuarios por múltiples razones. La infraestructura informática en las administraciones y en las oficinas del nivel central es aun bastante precaria, a pesar de que existen nuevos planes para establecer redes locales y de área amplia.
  • Solo recientemente se inició el procesamiento de las declaraciones de todos los impuestos indirectos (60% de la recaudación tributaria), y se han establecido algunos controles sobre ellos en materia de recaudación, que aun no son suficientes.
  • A pesar de los grandes esfuerzos desplegados, existen problemas serios de procesamiento de datos, información magnética incompleta e inconsistente, y baja cobertura de los procesos informáticos respecto de la totalidad de impuestos y documentos administrados por la DGI.
  • La función informática de la DGI, se convirtió en 1997 en función informática para todo el Ministerio, lo que significó un aumento en la carga de trabajo en materia de análisis y desarrollo, implantación de nuevas aplicaciones y mantenimiento. Este cambio, que ha impulsado la introducción de nuevos procesos informáticos en otras instituciones pertenecientes al Ministerio, no ha significado necesariamente una mejora en los servicios informáticos de la DGI.
  • Existen procesos para recibir declaraciones en medio magnético, procesos para brindar algunas informaciones en tiempo real, y la utilización de Internet como medio de comunicación hacia los contribuyentes, pero en la realidad no están integrados a la gestión institucional.
  • La DGI depende operativa y logísticamente del Ministerio de Economía y Finanzas, tanto en aspectos administrativos como la formulación y ejecución presupuestal, la administración y contratación de bienes, la administración de recursos humanos, y la comunicación y divulgación hacia los contribuyentes, como en asuntos informáticos, tecnológicos y de modernización de sus procesos.
  • La gestión se caracteriza por un esquema centralista que se refleja en los distintos niveles organizacionales. El proceso de planeación no se encuentra formalmente estructurado, y el elemento vinculante de la gestión con las actividades futuras lo constituye el presupuesto de gastos, que es aprobado por una instancia externa a la institución.
  • Las administraciones realizan labores que no agregan valor a la gestión ni al control, como los reconocimientos, la expedición de paz y salvos, y el tramite de devoluciones, exoneraciones e incentivos.
  • El apoyo informático a la gestión se concentra en el RUC, en el impuesto de renta y conceptos asociados, el impuesto de inmuebles y la tasa única a las sociedades anónimas. Aunque existen otras aplicaciones, estas están incompletas, desactualizadas, o no son utilizadas por los usuarios por múltiples razones. La infraestructura informática en las administraciones y en las oficinas del nivel central es aun bastante precaria, a pesar de que existen nuevos planes para establecer redes locales y de área amplia.
  • Solo recientemente se inició el procesamiento de las declaraciones de todos los impuestos indirectos (60% de la recaudación tributaria), y se han establecido algunos controles sobre ellos en materia de recaudación, que aun no son suficientes.
  • A pesar de los grandes esfuerzos desplegados, existen problemas serios de procesamiento de datos, información magnética incompleta e inconsistente, y baja cobertura de los procesos informáticos respecto de la totalidad de impuestos y documentos administrados por la DGI.
  • La función informática de la DGI, se convirtió en 1997 en función informática para todo el Ministerio, lo que significó un aumento en la carga de trabajo en materia de análisis y desarrollo, implantación de nuevas aplicaciones y mantenimiento. Este cambio, que ha impulsado la introducción de nuevos procesos informáticos en otras instituciones pertenecientes al Ministerio, no ha significado necesariamente una mejora en los servicios informáticos de la DGI.
  • Existen procesos para recibir declaraciones en medio magnético, procesos para brindar algunas informaciones en tiempo real, y la utilización de Internet como medio de comunicación hacia los contribuyentes, pero en la realidad no están integrados a la gestión institucional.

Como puede observarse, la situación de la DGI es bastante difícil en casi todos los aspectos de una administración tributaria. La institución no cuenta con un "modelo de gestión" que oriente y le permita visualizar sus estrategias, prioridades y procesos. La gestión se caracteriza por actividades aisladas de las distintas áreas que la conforman, sin integración. La informática no es un apoyo institucional efectivo para la gestión y su cobertura es baja, no estando disponible información suficiente para las labores de control. En los casos en que existe información, esta no es utilizada, ya sea por desconocimiento o por incapacidad para orientar los requerimientos sobre la misma.

La DGI recibe el tratamiento de una entidad más dentro del Ministerio de Economía y Finanzas. La entidad no se visualiza dentro del Ministerio, como la administración tributaria que recauda y controla casi el 70% del total de ingresos de la Nación, sino como un ente que recauda un conjunto de ingresos de distinta índole. Aparentemente no ha existido la conciencia o tal vez ha faltado suficiente voluntad política para modernizar y tecnificar la institución.

En estas circunstancias, la DGI no tiene suficiente capacidad institucional para administrar y mejorar el Sistema Tributario de Panamá, ni para garantizar un flujo de ingresos creciente para financiar el gasto público.

Debe señalarse, que esta situación no depende individualmente de las personas que conforman la institución, sino que corresponde a problemas de tipo estructural, de estrategias, de planes, de procesos internos, de recursos y de voluntad político-administrativa para el fortalecimiento de la entidad.

 

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