reformas tributarias
(propuesta, febrero de 2001)


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 PANAMA AMERICA: INFORME ESPECIAL  

 

I. Los alcances de la propuesta de reordenamiento y simplificación tributaria

El Plan de Desarrollo Económico, Social y Financiero, reserva a la tributación, como pieza esencial en el esquema de la financiación pública, varios cometidos esenciales.

A. Objetivos

 

1. Un sector público eficiente y eficaz
En primer lugar, para el cumplimiento de los programas de Gobierno es importante que el conjunto del sector público observe un comportamiento disciplinado que habrá de traducirse en una contención del déficit público que para el año en curso deberá eliminarse. En los años siguientes el sector público debería aumentar paulatinamente sus márgenes de ahorro y cambiar a positivo el signo del saldo presupuestario, consolidando así los fundamentos del plan financiero del Gobierno tendiente a optimizar los recursos del Fondo Fiduciario para el Desarrollo, a reducir el monto de la deuda externa y a lograr la mejor calificación para los empréstitos panameños, todo lo cual ha de reportar menores costos de financiación tanto para el sector público como para el sector privado de nuestra economía.

A tal fin, el programa de gobierno pretende avanzar en una doble dirección. De una parte, llevando a cabo una importante simplificación del sistema tributario; de otra, procediendo a introducir diversas reformas en la administración tributaria para hacerla más capaz y relativamente menos costosa.

Si bien la estabilidad normativa constituye un activo social valioso especialmente cuando se trata de una materia tan sensible como la tributaria, no es menos cierto que con el transcurso del tiempo suelen acumularse con frecuencia un conjunto de figuras y normas que acaban perdiendo su justificación y funcionalidad. Normas que hacen más difícil la gestión de los tributos y que aumentan los costos de cumplimiento para los contribuyentes. Este proceso de acumulación, común a todos los sistemas tributarios, ha alcanzado en nuestro caso niveles insoportables. Todos los expertos coinciden en la innecesaria complejidad y dispersión de nuestro sistema tributario. El Código vigente comenzó a regir en 1956, hace pues casi medio siglo, y ha acumulado un enorme número de tributos que resultan hoy de difícil justificación y que generan más molestias que ingresos. En consecuencia, una primera medida de las que se proponen consiste en simplificar nuestro cuadro tributario reconduciendo a su lugar adecuado aquellos tributos que tengan sentido o, simplemente, eliminando aquellos otros que carecen hoy de justificación. Se trata, pues, de acortar la nómina de nuestros tributos, dejando exclusivamente aquellos que precisa un sistema tributario moderno.

La otra cuestión que resulta imprescindible abordar para lograr un comportamiento eficaz de nuestras finanzas públicas es la reforma de la administración tributaria. Es importante disponer de una administración tributaria que tenga el tamaño estrictamente necesario, con personal competente y con una estructura de procesos bien diseñados, lo cual le permita aprovechar adecuadamente los avances tecnológicos, capaz de minimizar los costos de gestión y cumplimiento.

La conjunción de un sistema tributario sencillo, con pocos impuestos, y una administración eficaz, constituyen dos piezas básicas para responder adecuadamente a las nuevas y más exigentes tareas del sistema de ingresos tributarios en las finanzas públicas panameñas. 

2. Un sistema tributario más neutral
En segundo lugar, el Plan de Desarrollo Económico, Social y Financiero, al plantear la política económica que defiende, aboga por un sistema tributario que no sea causa de distorsiones, ni introduzca limitaciones a la competencia. Defiende, pues, la necesidad de un sistema tributario no discriminatorio de forma que la variable fiscal no sea, en ningún caso, un factor relevante para la toma de decisiones empresariales. Un sistema fiscal de bases amplias y tasas moderadas, como requiere una economía abierta como la panameña.

No obstante, neutralizar como es deseable el sistema tributario de nuestro país, no es una tarea que pueda acometerse de una sola vez. Existen muchas piezas a revisar para conseguir un sistema auténticamente compatible con mercados abiertos y por ello en este proyecto se contemplan solamente algunas de tales piezas, aunque, sin duda importantes.

Neutralizar la tributación situándola al margen de las decisiones empresariales y, en general, de las decisiones de ahorro-inversión, constituye un empeño coherente con el programa económico del Gobierno.

3. Unos impuestos más justos
En tercer lugar, el sistema tributario ha de contribuir a reducir los niveles de pobreza tal como se propone hacer la política social del Gobierno y en tal dirección se encaminan varias de las medidas propuestas cuyos efectos, como es fácil apreciar, afectan positivamente al patrón distributivo de la carga tributaria entre los ciudadanos y, especialmente, la propuesta de dejar exentos del impuesto a los trabajadores con menores ingresos.

4. Un Estado más próximo a los ciudadanos
Finalmente, el programa de Gobierno, en varias ocasiones y con especial insistencia en su área de política social, señala que se impulsará la descentralización del Estado con objeto de "lograr una creciente participación de la sociedad y las comunidades en la definición, priorización y gestión de los programas sociales".

Aunque no cabe duda de que un proceso de descentralización como el pretendido tiene diversos aspectos, su dimensión financiera -que es la considerada en este documento- es de gran importancia, pues un proceso de descentralización supone tener que redefinir la distribución de competencias entre el gobierno central y los gobiernos locales y paralelamente configurar los mecanismos de financiación de los nuevos quehaceres de los gobiernos locales y la nueva dimensión redistributiva del gobierno central. Adicionalmente, un proceso de descentralización hace aconsejable, igualmente, reforzar los cauces de colaboración entre los distintos gobiernos locales.

La política social del programa de Gobierno aboga, entre otras cosas, por un replanteamiento funcional del gasto público para acentuar aquellos componentes que tienen un carácter compensatorio de los niveles de renta; pero también aconseja, como se señala en el propio programa, replantear la distribución territorial del gasto público, pues no cabe olvidar que las áreas de mayor pobreza son las áreas rurales y que, por tanto, garantizar una oferta mínima de servicios sociales básicos -educación y salud- en cualquier parte del territorio constituiría una aportación fundamental para paliar tales situaciones de pobreza. En este sentido, un proceso de descentralización, como el propuesto por el Gobierno, jugaría un papel activo no sólo como factor que pueda mejorar la eficiencia del gasto público al ajustarse mejor a las preferencias de los distintos grupos de ciudadanos sino, a la vez, como un poderoso factor redistributivo al servicio de la política social del Gobierno.

B. Estrategia de implementación

 

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