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Escándalo
y Corrupción |
CEMIS |
Empresas de Martin Rodin son investigadas
desde 1997
Juan Manuel Díaz
C. (jdiaz@epasa.com)
El
Panamá América
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El empresario Martin Rodin
acusó a su padre, Lew Rodin, de mantener vínculos
con la presidenta Mireya Moscoso y el canciller José Miguel
Alemán, y de manejarse a través de la intriga,
la maldad, el tráfico de influencias, además de
pretender ser un apéndice de quien gobierna. Asimismo,
negó que haya entregado dinero a Martin Torrijos fuera
de las aportaciones dadas durante la campaña presidencial
de 1999.
Rodin, en una carta hecha pública
ayer, señaló que su padre es el actor principal
de las donaciones de sus empresas hacia los sectores políticos
como apoyo a las campañas, no sólo presidenciales,
sino de legisladores, representantes de corregimiento y alcaldes.
También señaló
que fuera de las aportaciones dadas en su momento a Martín
Torrijos durante la campaña de 1999, no ha entregado suma
alguna a él ni a ningún otro sector, ni de gobierno
ni de oposición, y que no puede responder por las donaciones
realizadas por Lew y Peter Rodin.
Aseguró que todas las
donaciones hechas por él a los políticos han sido
dentro del marco de la legalidad. Además, aseguró
que su padre y su hermano pretenden despojarlo de una empresa
de la cual ellos no son parte.
En tanto, los movimientos financieros
del empresario Martin Rodin desde el año 1997, han suscitado
las suspicacias de las autoridades. Ese año la Policía
Técnica Judicial (PTJ) recibió una petición
por parte de las autoridades de Rusia y Perú para investigarlo
por la presunta comisión de fraude en el proceso de importación
y exportación de automóviles Lada, a través
de la empresa Motores Internacionales.
De estas investigaciones se
envió copia al Ministerio Público. Una de las investigaciones
se inició luego de la petición de las autoridades
peruanas de un informe sobre supuestas alteraciones en el número
de chasis (VIN) de los vehículos Lada distribuidos en
ese país y que correspondían al año 1995.
La petición estaba dirigida
al empresario Martin Rodin y a la empresa Motores Internacionales
(MOINSA). En la solicitud se incluía la ejecución
de una serie de diligencias en las instalaciones de la empresa
para determinar si las alteraciones se ejecutaban aquí.
Las pesquisas se gestionaron
a través de una solicitud de la División de Estafas
de Lima, Perú, en donde se formuló una denuncia
por los delitos de estafa y falsedad genérica por la empresa
Vehículos Internacionales S.A. (VEINSA), luego de verificar
la venta de autos fabricados en 1992, pero que aparecían
como si hubiesen sido fabricados en 1995.
A la denuncia se adjuntó
una serie de reclamaciones aparecidas en la ciudad peruana de
Arequipa, en donde se establecía que una gran cantidad
de autos presentaba alteraciones en el número correspondiente
al año de su fabricación.
La denuncia también
señalaba que se adulteró el número de serie
de fábrica de los vehículos y se consignó
un dato falso en los documentos aduaneros, y que éstas
irregularidades fueron ejecutadas en el puerto de embarque en
Panamá.
Durante la investigación,
unidades de la PTJ acudieron a la empresa MOINSA y se entrevistaron
con diversas personas, entre las que se encontraba el técnico
automotriz de origen nicaragüense José René
Guadamuz, quien aceptó que allí se recibían
algunos autos Lada con faltantes de piezas, tales como tapa de
maleteros y carburadores, que le eran instaladas luego de un
año o dos, cuando éstas eran recibidas.
También señaló
que luego de haber sido completados los autos con partes faltantes
y guardados desde hacía un año, se procedía
a regrabar el número de VIN, con la letra correspondiente
al año en que se compró el vehículo y luego
eran puestos a la venta.
Aceptó que los Lada
con el número de año alterado eran vendidos a la
empresa VEINSA de Perú y que esto se ejecutaba de esa
manera para que el vehículo concordara con el año
en que se terminaba de completar.
A la vez indicó que
los inspectores de VEINSA nunca se encontraban presentes cuando
se ejecutaba la regrabación del décimo alfa numérico
del VIN, pero que ellos se encontraban perfectamente enterados
de este hecho.
DECLARACION
DE MARTIN RODIN
En tanto en su declaración, Martin Rodin sostuvo que asumió
la presidencia de MOINSA desde al año de 1988 y la distribución
exclusiva de los autos Lada en Panamá y América
Latina en el año de 1989.
Según Rodin, muchos
de los autos mandados a Panamá no se encontraban completos
y eran almacenados en los estacionamientos de la empresa en Coco
Solo, Colón, para luego instalarles las piezas faltantes
y después reexportarlos al Perú y a cualquier otro
país.
Aseguró que los autos
no eran fabricados con un orden establecido y es por ello que
los chasis eran estampados correlativamente a la producción
del mismo, sin tener en cuenta las fechas de fabricación
del auto, para cumplir con los requisitos de la uniformalización
de los números de identificación.
Sostuvo que para cumplir con
la legislación peruana, luego de completar el ensamblaje
de los autos aquí, se procedía a regrabar el número
VIN para reflejar el año en que el auto fue terminado
y que los vehículos no sufrían ningún cambio
material que pudieran afectar su condición de auto nuevo
ni su valor.
En su declaración planteó
que todos los autos eran cero kilómetros al salir de la
línea de producción para su enventual reexportación
a cualquiera de los clientes de MOINSA en el extranjero.
Según Martin Rodin,
VEINSA se comprometió a la compra de un mínimo
de 1,500 autos entre los años 1995-1996, situación
que incumplió y por ello sus abogados presentaron ante
el Juzgado Sexto Civil un proceso de mayor cuantía contra
la citada compañía, que fue entregado a la PTJ
por el abogado Guillermo Cochez.
A raíz de ese supuesto
incumplimiento de contrato, Martin Rodin solicitó el pago
de B/.10 millones en concepto de daños y perjuicios en
su demanda.
En agosto de 1999 el Ministerio
Público solicitó a la PTJ un informe escrito sobre
cualquier diligencia peticionada por organismos nacionales o
internacionales con relación a Martin Rodin.
En respuesta a la solicitud
formulada, se comunicó que se habían recibido peticiones
de Moscú y Lima sobre las empresas Euro Lada Internacional,
AO Enter, Motores Internacionales, S.A. y Vehículos Internacionales,
S.A., y se remitió copia de las tramitaciones hechas.
UCRANIA
Y ESLOVAQUIA PIDIERON INFORMES DE MOINSA
Interpol Panamá también solicitó información
en 1999 al entonces director de Aduanas Carlos Icaza sobre si
la empresa Euro Lada Internacional Inc. se dedicaba a la importación
y exportación de bienes y la denominación de éstos.
Esta investigación se originó a raíz de
una solicitud de las autoridades de Ucrania por el presunto delito
de fraude.
El escuadrón financiero
de ese país pidió investigar a esta empresa, luego
que su nombre apareciera relacionada con un grupo de personas
que ejecutaba transacciones de altas sumas en efectivo o por
transferencias bancarias desde el banco Slovak, alegando que
este dinero provenía de la venta de autos Lada.
En el documento se indica que
las pesquisas se iniciaron a raíz del movimiento de grandes
cantidades de dinero y que en ocasiones el efectivo era movido
en billetes de bajas denominaciones para ser remitidos a cuentas
bancarias de compañías no identificadas, localizadas
en zonas extranjeras con direcciones enlistadas sólo con
P.O.Box.
La investigación era
llevada por la Procuraduría General de Ucrania, por la
presunta violación del artículo 8-1 del Código
Criminal de Ucrania y en donde podían estar involucrados
funcionarios estatales de ese país.
En tanto, la agencia de Interpol
en Bratislavia también solicitó investigar a las
empresas Motores Internacionales y Eurolada Internacional Inc.
por el supuesto delito de lavado de dinero, tras la detección
de un movimiento sospechoso de importación y reexportación
de vehículos Lada por la vía marítima Rusia-
Panamá-Rusia. |