GALERIA DE PINTORES PANAMEÑOS


 

Su Taller

Cuando visité el taller de David Solís, hace doce años, me mostró algunos dibujos que, de manera general, revelaron inmediatamente una solidaridad fundamental con la esencia del lenguaje actual de la línea, sin afectar jamás las referencias históricas. Su contribución a ese lenguaje, con sus energías, sus tensiones y su fuerza me pareció absolutamente personal y característica.

En esa época, yo me sentía profundamente opuesto a la visión dominante de una pintura instrumental, por muy dialéctica que sea esta concepción. Una metamorfosis en la recepción de la pintura caracterizaba la situación en Europa. Una economía íntima de la acogida, se transformó en una verdadera feria comercial con heráldicas oficinas de renombre y bolsa de valores.

Este encuentro con los trabajos de David Solís fue entonces una revelación. Sus dibujos me hicieron recordar la saga trágica-grotesca de la ascención y el declinio de Macondo y la familia Buendía con el inolvidable Aureliano de Gabriel García Marquéz, quien dio de nuevo el gusto de la lectura a los europeos. Claro está, hubo otras visitas a su taller, exposiciones y los aficionados fueron más numerosos.

Al dibujo se le añade la pintura con la que David Solís resuelve una ecuación, altamente específica, entre rudeza y sensibilidad. Pintar representa para él la forma de expresión la más universal y se entrega sin la menor restricción. Su obra consiste en construir y reinventar cosas y personajes que existieron un día, pero que se disimulan ante la mirada del expectador. Lo que hace que Solís sea un gran artista, es su esfuerzo de exprimir el mundo antes de expresarse.

Esta manera de pintar puede crear progresivamente alrededor de un cuadro una especie de "comunidad secreta". Mientras que todo ocurre en el contexto de nuestra época a seculizar la pintura, David Solís desearía que ella reencuentre todo el vigor de un domino reservado y un poco sagrado.

Yo me dirijo con gran placer a esta "comunidad secreta" de verdaderos aficionados de la pintura y saludo calurosamente a la Sra. Vivian Sosa, quien recientemente me hizo una visita en Francia y con quien comparto la cultura de la mirada y el amor por la pintura de David Solís.

 

 

 

 




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