GALERIA DE PINTORES PANAMEÑOS


 

Su Mística


ANTONIO ALVARADO

 

El caso de Antonio Alvarado es extraordinario por el carácter repentino y acertado de su iniciación en el medio pictórico, motivado y respaldado, sin duda, por la exhuberancia de sus innegables cualidades sobresalientes para el oficio. Pero más significativamente se destaca, simultáneamente, su conocimiento bastante preciso de la clase de pintura que anhelaba crear, lo que posibilita el enfoque de sus estructuras sensibles hacia las pinturas de la Escuela de Nueva York, en cuya dirección desarrolla y coordina sus mecanismos creativos, con un gran sentido de propósito único.

Alvarado, por sus méritos, se convierte en el primer pintor panameño en dedicarse a la pintura no-figurativa. El mismo ha dicho: "Desde mi inicio en la pintura, la ruta escogida ha sido la no-figurativa o abstracta, por interesarme más la reinterpretación de la naturaleza, que copiarla, cosa que tiene mucho que ver con mi temperamento y la influencia recibida, en principio, por los expresionistas abstractos norteamericanos".

Si bien escoge ciertamente el medio abstracto para expresarse, por motivos puramente intuitivos, establece algunas normas muy personales para la primera formulación de su contexto plástico. Esto incluye preliminarmente el rechazo a todo aquello que pudiera recordar algún tipo de organización geométrica, tanto al nivel formal como al nivel de la estructuración de la composición, lo cual se traduce, esencialmente, en la indeterminación de los contornos formales que de modo paulatino se transforma en la temática de estos cuadros. Paralelamente se propone la restricción del uso del color, reemplazándolo con la degradación de pocos matices, pero que le resulta frecuentemente difícil lograr dada la fuerza automática que ejerce sobre él su gran sentido natural de la estridencia del color.

Sin embargo, el requisito que se convierte en la característica básica y permanente de su pintura y que se afianza a pesar de las distintas permutaciones que sufre su obra a través del tiempo, es la liberación de cualquier connotación metafísica en términos de un mensaje o comunicación de realidades existentes o supuestas, de verdades e ideales de contenido social, así como la exclusión de cualquier connotación del mundo figurativo o de ilustración social.

En consonancia con su rechazo de lo geométrico organiza, durante el acto, sus imágenes cuasi-curvas con relaciones topológicas sobre fondos indeterminados, sobre los cuales también aparecen otras semejantes a telarañas no radiales, que tienden a estirar sus trazos imprecisos de manera superpuesta e independiente del fondo. Con pequeñas variaciones y deformaciones éstas constituyen, las estructuras formales de carácter espontáneo de los primeros cuadros de Alvarado. Vale enfatizar que sus imágenes son casi siempre muy definidas, aunque no lo sean aún sus contornos, lo cual introduce levemente, la noción de conflicto entre el medio utilizado y la imagen producida.

Es a mediados de los sesenta que introduce una organización ligeramente geometrizante en la composición. Dentro de esta variante las texturas vaporosas se enfocan y originan imágenes que vuelven a sobresalir prominentemente del fondo.

Durante el último cuarto de la década de los sesenta, Alvarado se aparta de su interpretación particular del Expresionismo Abstracto y comienza tentativamente a reemplazar sus objetivos por otros de cierta connotación oriental, tanto en forma como en contenido, girando en torno al logro de lo más por lo menos.

Lo más destacado de su producción reciente, durante los últimos años, ha sido la creación de una serie de serigrafías que aún muestran una modalidad consecuente con el desarrollo de su obra, si bien a un nivel secundario. En deferencia a la técnica involucrada ha producido contornos de trazos precisos a semejanza de papeles rectos unos y cortados otros. Existe en algunos casos, un elemento de contradicción en términos de enfrentamiento de colores que generalmente no se combinan y que sin embargo, se resuelven acertadamente.

Sobre la evolución de su obra, Alvarado ha dicho: "Actualmente estoy en constante investigación o experimentación que es la parte de más emoción en mi trabajo, ya que creo, como muchos lo han manifestado, que la búsqueda constante lo hace a uno vivir y vivir es Arte.

Me cuido mucho o me preocupo cuando escucho la expresión de "He llegado", pues jamás se llega en el arte, de ahí que mi taller sea más laboratorio que otra cosa.

En la actualidad me veo abocado a trabajar con el negro como color, con todas las consecuencias que ello me ocasione, que vuelvo y repito, es la forma que tengo para crear".

 

 

 

 




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